lunes, 16 de mayo de 2011

PRIMER PÁRRAFO DEL LAZARILLO DE TORMES


"Pues sepa V.M. ante todas cosas que a mí me llaman Lázaro de Tormes, hijo de
Tomé González y de Antona Pérez, naturales de Tejares, aldea de Salamanca. Mi
nacimiento fue dentro del río Tormes, por la cual causa tomé el sobrenombre, y fue
desta manera. Mi padre, que Dios perdone, tenía cargo de proveer una molienda
de una aceña, que está ribera de aquel río, en la cual fue molinero más de quince
años; y estando mi madre una noche en la aceña, preñada de mí, tomóle el parto y
parióme allí: de manera que con verdad puedo decir nacido en el río. Pues siendo
yo niño de ocho años, achacaron a mi padre ciertas sangrías mal hechas en los
costales de los que allí a moler venían, por lo que fue preso, y confeso y no negó y
padeció persecución por justicia. Espero en Dios que está en la Gloria, pues el
Evangelio los llama bienaventurados. En este tiempo se hizo cierta armada contra
moros, entre los cuales fue mi padre, que a la sazón estaba desterrado por el
desastre ya dicho, con cargo de acemilero de un caballero que allá fue, y con su
señor, como leal criado, feneció su vida."

miércoles, 12 de enero de 2011

TEMA 1. LA COMUNICACIÓN


CONTENIDOS
  1. LA COMUNICACIÓN
    1. Definición
      Elementos de la comunicación. La Retroalimentación.
    2. Lenguaje no verbal
      1. Kinesia
      2. Proxémica
      3. Elementos paraverbales
  1. Funciones del lenguaje
    1. Act. 12 – 14 – 16
  1. Intención comunicativa. La Pragmática.
    - Definición
  1. 1. Máximas pragmáticas
      PRINCIPIOS
  1. Variedades de la lengua
    1. La norma lingüística
    2. Variedades culturales
    3. Variedades de situación
    4. Variedades geográficas
  1. Lengua y dialecto. La situación española.
    1. El andaluz
    2. Bilingüismo y diglosia.


COMENTARIO CRÍTICO

martes, 11 de enero de 2011

LOCALIZA FIGURAS LITERARIAS


Aquí teneis más ejercicios sobre figuras literarias por si quereis practicar más.

Localiza en estos textos las figuras literarias.
 
1. “Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso...¡Yo no sé
qué te diera por un beso!”

 
2. “Hay un palacio y un río,
y un lago y un puente viejo,
y fuentes con musgo y hierba....”

 
3. “Por ti la verde hierba, el fresco viento,
el blanco lirio y la colorada rosa
y dulce primavera deseaba”
 

4. “La cama tenía en el suelo y dormía siempre de lado por no gastar las sábanas”
 

5. “Maqueda es villa de corto vecindario; tendrá doscientos fuegos.”
 

6. “Yo velo cuando tú duermes, yo lloro cuando tú cantas”.
 

7. “Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento”.
 

8. “… y el río besa tímidamente nuestros pies”
 

9. “¡Qué dulce la hora fresca y gris”
 

10. “En sus últimos años, su vida semejaba al sol en su ocaso”
 

11.”No hables en voz alta, que hay muchas orejas cerca”.
 

12. “Sus brazos son sarmientos”.
 

13. “Tengo que alimentar en casa ocho bocas”.
 

14. “Sin embargo, aquel lujo sólo revelaba miseria moral”
 

15. “Salvar el pellejo”
 

16. “Pero la muerte, desde dentro ve.
Pero la muerte, desde dentro vela.
Pero la muerte, desde dentro mata”
 

17. “Ahora que estamos juntos
y siento la saliva clavándome alfileres en la boca,
ahora que estamos juntos
quiero deciros algo,
quiero deciros que el dolor es un largo viaje,
es un largo viaje que nos acerca siempre vayas a donde vayas,
es un largo viaje, con estaciones de regreso,
con estaciones que no volverás jamás a visitar,
donde nos encontramos con improvisadas y casuales personas.
Las personas que no conocen el dolor son como las iglesias sin bendecir…”
 
18. “Por tus barrancos hondos
y por tus cumbres agrias…”
 
19. “Pasó a mejor vida”
 
20. “Sentóse el licenciado Cabra y echó una bendición; comieron una comida eterna. Sin principio ni fin”
 
21. “Bien claro con su voz me lo decía
la siniestra corneja repitiendo la desventura mía”
 
22. ¡Campos de Soria,
donde parece que las rocas sueñan,
 conmigo vais!”
 
23. “La princesa está triste …, ¿qué tendrá la princesa?”
 
24. “¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres!”
 
 
 
 
 
 

GÉNERO NARRATIVO

lunes, 10 de enero de 2011

EL CLUB DUMAS. Trabajo


  1. Analiza la relación particular de los personajes con los libros, y la verosimilitud de la existencia real de Las nueve puertas del Reino de las Sombras, y de su eficacia para conjurar al diablo, a través de los elementos con los que el libro configura la obra de Aristide Torchia.
  2. Realiza un estudio de la estructura narrativa, de la obra, señalando los cambios de persona gramatical narrativa, si el narrador es un personaje del libro (intradiegético), o es un narrador externo (extradiegético).
  3. Selecciona un personaje de la obra y realiza un análisis profundo de su significado, de su evolución psicológica, de la riqueza de matices con los que se le caracteriza, de su relación con los demás personajes, de tu percepción personal sobre él, de su verosimilitud, y de los libros que acostumbra a leer.
  4. Señala, a través de los pensamientos de los personajes, las opiniones que éstos tienen acerca de la literatura en general, y de algunos autores, en particular.
  5. Relaciona cinco citas de las incluidas al inicio de cada capítulo con el desarrollo del mismo.
  6. Escribe el epílogo del libro, introduciendo una conversación entre Dios e Irene Adler, en la que se hable de la historia de Lucas Corso, de los anhelos de Varo Borja, de la conveniencia de que los dioses se entrometan en la vida de los humanos, sobre el libre albedrío o el determinismo, de la vida, la muerte, la belleza, el arte, la literatura, etc...

EL CLUB DUMAS. Apuntes para alumnos



EL CLUB DUMAS
Arturo Pérez- Reverte

1. DE LIBROS SOBRE LIBROS

Un capítulo del manuscrito original de Los tres mosqueteros, los tres ejemplares supérstites de un tratado de magia negra del siglo XVII condenada a las llamas inquisitoriales y, en fin, el cadáver de un ahorcado...la intriga está en marcha se abre El club Dumas.
Desde el punto de vista argumental, se trata de la clásica búsqueda del tesoro, la búsqueda del objeto maravilloso, con una variación: el protagonista ya tiene en su poder el manuscrito, si bien necesita verificar su autenticidad, y un añadido de tensión narrativa: el objeto codiciado por los oponentes del héroe está en poder de éste último, lo cual lo convierte en el blanco inmediato de sus acciones. De este modo, el protagonista oscila entre el héroe auxiliar (el que realiza la búsqueda  por encargo de una tercera persona, en espera de la adecuada recompensa) y el héroe víctima (aquel que actúa por cuenta propia, para vengarse de una agresión o subsanar una carencia sufrida por él mismo). El interés narrativo de esta doble situación radica en que el protagonista debe conservar aquello que amenaza su vida, pero sin lo cual recibiría un enorme perjuicio. Conflicto de intereses y proporcional aumento de los peligros...en suma, el héroe en la cuerda floja, luchando contra la atracción del abismo.
Respecto a la parte de la trama que tiene que ver con el impreso antiguo, nos hallamos aquí ante la carencia de un objeto (el auténtico ejemplar de Las nueve puertas) experimentada por un personaje (Varo Borja) que encarga el hallazgo del mismo al héroe (Lucas Corso). Para conseguirlo, éste debe acometer diversas pruebas difíciles (acceder a los otros dos ejemplares y cotejarlos); en esta tarea, se ve socorrido por diversos personajes que actúan como donantes (ya sean consejos útiles o auxilio directo).
Uno de los factores que conforman el rasgo diferencial de El club Dumas es la duplicidad de tramas, en torno al manuscrito de Dumas y el impreso de Torchia, cuyas auténticas conexiones constituyen uno de los enigmas que se plantean al lector. Pero lo que reviste la mayor novedad es el objeto mismo de la búsqueda relacionada con Las nueve puertas, ya que no se trata de encontrar el ejemplar auténtico, sino de reconstruirlo.

2. DE LIBROS Y DE HISTORIA

Es necesario advertir la calidad de la construcción histórica al par que imaginativa ofrecida por Pérez-Reverte en su presentación de Las nueve puertas. Su rigor es tal que el libro puede analizarse como si se hubiera visto la luz realmente en 1666.
Gracias a ello se genera una fusión de datos reales e inventados tan íntimamente ligada que resulta casi imposible separar, hecho que nos devuelve a Aristóteles[1]. Esto nos lleva a una confusión de planos, que hace que el lector acabe aceptando la realidad de lo imaginado, incluso en detrimento de lo histórico, como muestra la figura del cardenal Richelieu.
La exactitud de Pérez-Reverte, su pretensión de verosimilitud, es lo que hace creíbles datos históricos que no lo son, nombres de autores que no lo son y que obligan al lector cómplice a estar atento a las trampas.
Ciertamente, si algo nos enseña esta circunstancia es que los límites entre “lo que ha sucedido” y lo que “podría suceder” son oscuros. “En el caso de algunos hombres, la vida, las lecturas, y los sueños no tienen, entre sí, fronteras muy definidas”.[2] Ya sabemos que  para más de un lector, la realidad de los personajes literarios reviste mayor autenticidad que la de sus propios convecinos. Y si no, que les pregunten a Corso y al servicio postal británico por el 223 b de Baker Street.

3. NOVELAS DE LIBROS

La continua referencia a autores y obras ya escritas es constante en toda la novela, y ese exceso de intertextualidad es un argumento para abrumar al lector.
En El club Dumas, por boca de un narrador omnisciente, el juego literario se hace presente de forma magistral, tanto que los personajes de la novela de Pérez-Reverte se irán aproximando (hasta incluso, fusionarse confusamente) a los personajes de Los tres mosqueteros. Además, las referencias literarias son constantes.
Los diversos niveles de ficción nos fuerzan a penetrar en la escritura coleccionista, intertextual de Pérez-Reverte, que crea una trama que refleja fielmente la de Los tres mosqueteros. Además de producir la adaptación moderna de Dumas, teoriza sobre la intertextualidad por boca del yo narrador, Balkan, cuya profesión de crítico le permite tales reflexiones metaliterarias:
            “(...) pues en la literatura nunca hay lindes nítidos; todo se apoya en algo, las cosas se superponen unas a otras, y terminan siendo un complicado juego intertextual a base de espejos y muñecas rusas, donde establecer un hecho preciso, una paternidad concreta, implica riesgos que sólo ciertos colegas muy estúpidos o muy seguros de sí mismos se atreven a correr.”
            “Se dirían quietos y silenciosos pero hablan entre sí, aunque parezcan ignorarse unos a otros...”
Balkan le reprocha a Corso su ojo demasiado alerta a las referencias literarias entre los libros:
            “Escuche, Corso, ya no hay lectores inocentes. Ante un texto, cada uno aplica su propia perversidad. Un lector es lo que antes ha leído, más el cine y la televisión que ha visto. A la información que le proporcione el autor, siempre añadirá la suya propia. Y ahí está el peligro: el exceso de referencias puede haberle fabricado a usted un adversario equivocado, o irreal.”
Y de hecho Corso nunca está seguro si lo suyo es ficción o realidad, si sus peripecias son un mero espejismo que imita, en segundo grado, el modelo, es decir, Los tres mosqueteros:
            “(...) cedía cada vez más a la tentación de considerarse personaje real en un mundo irreal. (...) y se preguntó si alguien, un retorcido  novelista o un borrachín autor de guiones baratos, lo estaría imaginando a él en ese momento como personaje irreal que se imaginaba irreal en un mundo irreal.”



PERSONAJES

IRENE ADLER: su soledad mercenaria, su búsqueda de la lucidez, su ternura infinita, su presencia silenciosa y su amor por Corso, nos obliga a rehacer la imagen de Lucifer y a comprender que la soledad es la compañera del valor, de la inteligencia, y, sobre todo, del conocimiento y de lucidez. Las páginas 284-293 del texto resumen, en la voz de una mujer, no sólo la filosofía artúrica, sino la recomposición que llevará, tras la pelea semidiabólica en Le Pont des Arts, a la noche de amor. Y, después, se quedará con él cuando el infierno haya consumido en la desesperación las inútiles y sin embargo abrumadoras ansias contemporáneas de poder creer. Aunque las últimas palabras de Irene Adler, sean aquellas que nos pertenecen: “Haber luchado hasta el final...Retrocedí sin volver la espalda...Caminé por un páramo desolado tan sola como fría es la eternidad”. Y, cuando Corso le hace la pregunta del millón, “¿Por qué yo?”, la respuesta la firmamos Arturo, yo y seguramente más de uno y de una de vosotros: “Porque la lucidez no vence jamás. Y nunca mereció la pena seducir a un imbécil.”

LUCAS CORSO: muestra claros síntomas de bibliofilia en el contacto físico con los libros, aunque también los lea. “Desde la más tierna infancia”, ha “devorado” cualquier “papel impreso”. Cumple con el requisito de huraño-tópico del coleccionista-, que le vale el reproche de una ex amante: “Estás muerto como tus libros. Jamás quisiste a nadie, Corso”. llaman la atención el cariño y esmero intuitivos que este personaje pone en el contacto directo con los libros. Cuando se los acerca, siente “cosquillearle la punta de los dedos por puro reflejo”, le “arrancan sudores” o un “suspiro íntimo”, y “sus glándulas segregan saliva”.
La profesión del librero de viejo se adorna en una ocasión del epíteto “carroñera”, calificativo metafórico, alude al acto de revolver en materia cadavérica, descompuesta, al que podría corresponder igualmente el lector-escritor por recoger material literario viejo y ajeno para revenderlo.
Más concretamente, Lucas Corso, lector y cazador de libros, aficionado a juegos estratégicos, “seudodetective más bien involuntario que voluntario (pero detective bastante característico: ensimismado, silencioso, pensador solitario, descuidado en cuanto a su físico, soltero, bebedor, fumador, etc.), víctima tanto de su propio exceso de imaginación (imaginación nutrida de la lectura de obras literarias) como el de otros lectores internos, héroe y antihéroe a la vez invita (o impone) al lector a una lectura abierta muy abierta y personal. La capacidad interpretativa y el razonamiento del protagonista, con lo que sugiere buscar las claves de la lectura en los libros, contagia tanto al lector que éste acepta el papel de lector-detective.

VÍCTOR FARGAS: La personificación del papel impreso se intensifica en los demás bibliófilos de la novela hasta llegar a la manía. Ellos se consideran capaces de dar la vida o vender el alma a cambio de una rareza. Si Corso alarga las manos para recibir un libro como a “un niño de pocos meses”, Fargas, otro de los protagonistas, bibliófilo portugués, le habla extasiado, “acaricia su lomo entre juramentos de lealtad”, siente temblor de manos y hasta una especie de agonía, sufre accesos de fiebre, insomnio, pesadillas y cree volverse loco, cuando tiene que separarse de uno de esos seres queridos, hijos suyos, que son lo único que respeta en el mundo. A Fargas, le tiemblan las piernas, cuando halla un intonso, un “libro virgen o sin desbarbar”. las metáforas de la virginidad y de la barba subrayan esta identificación del ser humano con el objeto de papel encuadernado.   
Fargas añade una dimensión religiosa, al comparar el hecho de tener que “sacrificar” alguno-por necesidad económica- para salvar el resto (le han quedado 834 piezas de las 5000 originales) con el mensaje evangélico de Jesús, mártir en pro de la salvación de la humanidad. Los ejemplares vendidos- un “sacrilegio”, una “profanación”- los presume muertos; sin embargo, poseen un alma inmortal; por ende, puede conjurar sus espectros buscando el violín.

BORIS BALKAN: el  narrador, se presenta a sí mismo en las primeras páginas de la obra. Sin embargo, solamente poco a poco se pone de relieve el papel importante que desempeña en la novela. El personaje de Boris Balkan funciona, pues, como autor o director de escena que, sin embargo, no sabe controlar ni sus personajes o actores (sus agentes se le escapan), ni las situaciones que resultan del juego que ha instigado, puesto que cada uno lee e interpreta desde su propio punto de vista. Sabe animar mucho la imaginación de los lectores internos (Corso, Liana Taillefer, Laszlo Nicolavic) y externos (nosotros), no sabe controlar ni las lecturas individuales (interpretación, capacidad asociativa o proceso combinatorio) ni sus efectos (manejo de la literatura, grado de identificación, etc.)

LIANA TAILLEFER es la esposa del difunto Taillefer  y miembro del Club Dumas. Posee el capítulo 37 de Los tres mosqueteros, “El secreto de Milady”. Es amante y agente de Boris Balkan. Se entusiasma con Milady, la admira incondicionalmente (flor de lis tatuada), es su imitación, un personaje de carácter diabólico, una mujer fatal. Tienen vida y caracteres similares: viudas, adúlteras y con intereses que defienden incondicionalmente

La obra da a entender que las obras literarias adquieren su sentido completo por sus antecedentes, insiste en el hecho de que la literatura marca nuestra vida y que se debe conservar, crearla y recrearla.

DE LIBRIS IN LIBRO
En las dos tramas principales de la novela (la “trama Dumas” y la “trama Nueve Puertas”), el Libro es el que define la narración:
-          en la trama Dumas, al intervenir intertextualmente la famosa novela de Dumas, como guión para los personajes
-          en la trama “Las nueve puertas”, al ser ese libro argumento y misterio principal de esta novela policíaca.

ACERCARNOS A LA LITERATURA
Arturo expone uno de los motivos que nos pueden acercar a la literatura:
      “Así fue como, fiel por otra parte a mis fantasmas literarios y a mi idea de juego y de la aventura en la literatura, decidí crear una aventura sobre libros. Nadie lee impunemente un libro en el siglo XX, fue la idea. Y abrir un libro, transitar por sus páginas, contaminados como estamos de mensajes exteriores, de cine, televisión y escepticismo, puede convertir el simple acto de entrar en una librería, de abrir un libro, y recorrer su historia, en una trampa, en una aventura peligrosa, mortal, en la que incluso corremos el riesgo de perder su alma.”


[1] La dicotomía entre la licencia del poeta para contar “no lo que ha sucedido, sino lo que podría suceder, esto es, lo posible de acuerdo con lo verosímil o lo necesario; se debe preferir lo imposible verosímil a lo posible increíble”.
[2] Pérez-Reverte dixit

FIGURAS LITERARIAS

Encontraréis toda la teoría de las figuras literarias en este enlace de Materiales de Lengua,
sólo tenéis que pinchar aquí.


PRESENTACIÓN EXPLICATIVA




EJERCICIO INTERACTIVO



Al pinchar aquí, podrás acceder a una página para practicar con las figuras.

EL GÉNERO LÍRICO Y SUS CARACTERÍSTICAS

martes, 21 de diciembre de 2010

COMENTARIO DE TEXTO "DOLLY"


'Dolly'

MARUJA TORRES

Cosa de mucha maravilla y mucho susto la clonificación de mamíferos que ha traído a este mundo pecador a Dolly, la oveja que no nació de padre. ¿Y cómo es ella?, me pregunto. ¿A qué dedica el tiempo libre? Quiero decir: ¿qué siente la pobre bestia, arrancada del bendito limbo de la no existencia para ser sometida a un destino de degollina, desuelle y chuleta a la brasa? El día de mañana, ¿maldecirán los seres clónicos su sino, tendrán nuestras copias quien les escriba su "to be or not to be", habrá un doctor Freud capaz de orientarlas en su Edipo? ¿O acabarán por rebelarse, como los replicantes de Blade runner, yendo a pedirle cuentas al científico que les dio aliento?
Ante descubrimientos como el de Edimburgo, lo único que puedo hacer es expresar mi perplejidad: me sobrepasan. Ahora bien, como siempre me pongo en lo peor, les diré que no veo un futuro en el que el ganado clónico sirva para paliar el hambre en el mundo, sino para enriquecer a sus propietarios: además, el abaratamiento resultante de la clonación posibilitará que se despeñen más cabras desde más campanarios en el transcurso de nuestras entrañables fiestas regionales. Hasta la fiesta nacional entrará en decadencia al verse obligados los diestros genuinos a lidiar astados de laboratorio. Puede que incluso los sanfermines, no lo quiera el cielo, recurran a fotocopias genéticas de toros bravos para celebrar sus encierros, ¿Toros sin madre?, me interrogo. ¿Cómo serán? ¿Tal vez menos nobles que los otros, por su comprensible añoranza de la tradicional canción de cuna?
En cualquier caso, lo que de verdad me pone los pelos de punta es el nombre que los científicos le han dado al primer engendro: Dolly, que quiere decir muñequita. O sea, que parece que les gusta mucho jugar.

El País, 26 de febrero de 1997

TEMA Y RESUMEN DEL ARTÍCULO


La bicha
ROSA MONTERO

No es casual que los temas de Haider y de El Ejido hayan coincidido últimamente en los periódicos, porque la marcha de la sociedad va por ahí: por la multiplicación de los movimientos migratorios y por el mestizaje. El mundo es hoy más heterogéneo y multicultural que nunca, y uno de los mayores retos de la modernidad consiste en digerir esa realidad sin degollarnos.

Los progres solemos decir alegremente que la mezcla de razas es estupenda. Y desde luego lo es, lo creo firmemente: nos hace más cultos y nos enriquece. Pero para eso hay que vencer un recelo ancestral, un miedo primitivo al otro, al diferente. Un prejuicio racista milenario que se cuela, insidioso, por todas partes: por ejemplo, el más reciente programa Word de Microsoft ofrece la palabra “degeneración” como sinónimo de “mestizaje”. No sabemos qué hacer con esa bicha que nos habita; nos tenemos miedo a nosotros mismos y con razón, porque espeluzna ver esos reportajes de El Ejido en los que unos energúmenos que tal vez sean buenos padres de familia persiguen a un marroquí y berrean “¡Por ahí abajo va, por ahí abajo!”, convertidos en perfectos linchadores. Llevamos a un asesino dentro, a una alimaña, y no nos atrevemos a enfrentarnos a ella, que es el único modo de derrotarla.

El espléndido reportaje de Joaquina Prades sobre El Ejido lo dejaba muy claro: los ejidenses son 50.000, los inmigrantes 15.000. Un porcentaje altísimo y de llegada muy reciente. Esos extranjeros han sido la clave de la prosperidad del pueblo. De la noche a la mañana, los ejidenses se han hecho ricos, pero no más cultos: según un informe oficial, hay un 54% de analfabetismo funcional. Y muchísimo miedo a esos seres distintos a los que mantienen marginados. Ha aumentado la delincuencia, desde luego (aunque, según la policía, mucho menos de lo que creen los vecinos): lo trae la riqueza, y el desarraigo y aislamiento de los inmigrantes, que, a su vez, también temen y desprecian lo distinto. Entiendo muy bien la inquietud de los ejidenses: les ha cambiado tanto la vida, y tan deprisa. La solución no es fácil: aumentar el nivel cultural, dar condiciones dignas a los inmigrantes... Y reconocer que llevamos una bicha en el corazón, y no sólo los ejidenses, sino todos.

El País, 15 de febrero de 2000.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

PREGUNTAS DE LA CELESTINA

El siguiente trabajo consiste en resolver estas cuestiones sobre el contenido ideológico de La Celestina; no os acobardéis ante la dificultad del enunciado, y estrujaros las entrañas del cerebro todo lo necesario.

En el apartado comentarios al final de esta entrada, podéis preguntarme todo lo que queráis, intentaré ayudaros lo mejor posible.

11 CUESTIONES

1. Señala, al menos, cinco factores, que expliquen la desintegración del sistema feudal.

2. Explica esta relación causa – efecto: + progroms → + judíos conversos

3. ¿Qué trae consigo, esencialmente, el reinado de Juan II?

4. Enumera cuatro hechos decisivos en la historia de España ocurridos en 1492.

5. El imperio español nace con los gérmenes de su propia destrucción. Señala y explica todos los factores que conducen hacia el establecimiento de una economía y una cultura “divinales”. Por cierto, ¿qué significa ese adjetivo atribuido a esos dos sustantivos?

6. Escribe en menos de cinco líneas el argumento de La Celestina, utilizando los nombres de estos personajes: Calisto, Melibea, Sempronio, Pármeno, Celestina, Areúsa, Elicia y Pleberio.

7. Interpreta el significado de las tres afirmaciones del texto de Areúsa “Ruin sea quien por ruin…” (pág. 2 de los apuntes)

8. Explica con tus palabras adultas por qué quiso ser prostituta. Ideológicamente, de qué es síntoma esta postura?

9. Esclarece el contenido del conflicto querer ser – tener que ser en el Libro de buen amor y en La Celestina.

10. ¿Por qué decimos que la angustia por el tiempo perdido es una característica de los nuevos valores burgueses?

11. El nuevo mundo renacentista conlleva la aparición de algo nuevo: la soledad y la lucha a nivel individual por sobrevivir en un universo ya no ordenado ni cerrado ni perfecto, y dominado por unas nuevas relaciones de producción, las burguesas. En las cuales, la cosificación del trabajador y por extensión del ser humano es un producto del fetichismo del todopoderoso dinero y de la “cosa” producida. Razona:
a) ¿Por qué se manifiesta más intensamente con la aparición del renacimiento y de la sociedad burguesa la soledad y la lucha a nivel individual?
b) Razona los tres adjetivos que caracterizan el universo feudal: ordenado, cerrado y perfecto.
c) ¿En qué se basan las nuevas relaciones de producción burguesas?
d) ¿Qué significa el concepto “cosificación?
e) Explica qué entiendes por el “fetichismo del todopoderoso dinero”.

12. En relación con la tensión amos – criados en La Celestina, explica el uso dado a las palabras “fidelidad” y “lealtad”. ¿Qué diferencia básica hay entre relaciones serviles feudales y relaciones sociales burguesas?

lunes, 22 de noviembre de 2010

ROMANTICISMO. ESPAÑA. SIGLO XIX. BÉCQUER


El punto de partida de la poesía moderna española son las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870), publicadas en 1871.
            La originalidad de su poesía se aprecia más claramente al compararla con las otras poéticas de Campoamor o Núñez de Arce. Este es un fragmento del propio Bécquer al distinguir los dos tipos de poesía:

Hay una poesía magnífica y sonora; una poesía hija de la meditación
y el arte, que se engalana con todas las pompas de la lengua, que se mueve
con cadenciosa majestad […] Hay otra natural, breve, seca, que brota del alma
 como una chispa eléctrica, que hiere el sentimiento con una palabra y huye,
y desnuda de artificio, desembarazada dentro  de una forma libre, despierta con
una que las toca, las mil ideas que duermen en el océano sin fondo de la fantasía […]


            La segunda, la poesía de Bécquer, no nace de las ideas, sino de un misterioso proceso creador más semejante a una visión y que, favorecida por un peculiar estado de ensoñación, se sitúa por debajo del nivel de pensamiento consciente y aún de la coordinación lógica:

Ideas sin palabras
palabras sin sentido
cadencias que no tienen
ritmo ni compás.
Memorias y deseos
de cosas que no existen.

            Lo que condiciona su poesía no es la reflexión consciente, sino las emociones, “porque la poesía es el sentimiento”.

4 temas básicos en las Rimas:

I-XI: la poesía y el poeta
XII-XIX: el amor en su fase ascendente y esperanzada
XXX-LI: la tristeza y la desilusión
LII-LXXIX: soledad y desesperación.

En el primer grupo, Bécquer toma la idea del poeta vidente, sintonizado con un espíritu del mundo que emana fundamentalmente de Dios (“perfume misterioso de que es vaso el poeta”). El poeta, a pesar de sus deseos, no puede lograr una unidad total con ese espíritu, fuerza que se esconde tras el acto poético, esencial pero indefinible. Así, toda poesía es siempre “esa aspiración melancólica y vaga que agita tu espíritu con el deseo de una perfección imposible”. El amor “es el manantial perenne de toda la poesía” y la mujer, “el verbo poético hecho carne”

ROMANTICISMO. ESPAÑA. SIGLO XIX. ESPRONCEDA

También en el siglo XIX, otro espíritu inconforme, JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842), había glosado los fallos sociales de la desamortización. Culpa al Estado porque la riqueza produce pobreza; al dividir las vastas posesiones en pequeñas partes, los ricos compraron tanto como quisieron y se produjo de nuevo la acumulación.

Si Larra es un crítico guerrero en la lucha cotidiana, Espronceda, además, busca el sueño romántico que apoyado en la imaginación impulsa al poeta a “la loca fantasía”. El poeta llega al vértigo y a la confusión, queriéndose alejar de la realidad objetiva. Si la realidad española equivale a desengaño liberal, a carlismo y a ilusiones perdidas, ¿por qué unir todo esto y escapar por el sueño? Valgan estos versos de El estudiante de Salamanca, donde asesina al tiempo con las balas de la fantasía y la pesadilla:

Corre allí el tiempo, en medio sepultado.
Las muertas horas a las muertas horas
siguen en el reloj de aquella vida,
sombras de horror girando aterradoras,
que allá aparecen en medroso ruedo.

Espronceda exalta el yo, lo marginado que el tiempo y el espacio desechan: el reo, el pirata, el amor avasallador en duelo con la muerte. Su lugar de huída es el Estambul de la exótica Canción del pirata, donde el paisaje romántico de noche, luna, vientos, tempestad, es también una expresión de la libertad.

Espronceda estuvo mucho tiempo exiliado, participó en algunas batallas en primera línea, padeció persecuciones y cárcel, siempre a favor de la libertad y el progreso, opuesto al autoritarismo y al carlismo.

Sus dos poemas más ambiciosos son El estudiante de Salamanca (1836-1837) y El diablo mundo (1840).

El estudiante de Salamanca consiste en más de 1700 versos donde divaga sobre la injusticia social y los males del siglo. El poema mezcla la fantasía con la historia, lo anecdótico es la trama. El protagonista es un segundo Don Juan, cínico, materialista y vulgar. Don Félix de Montemar engaña a Elvira, ésta enloquece de amor y, Ofelia atormentada, se suicida. Los sueños y las pesadillas son la música de fondo en contrapunto con el mundo frío, cínico y egoísta de este Don Juan, un nuevo burgués que se juega sus días, su amor y la muerte. El dinero es quizás su única pasión:

Necesito ahora dinero
y estoy hastiado de amores.

Con soberbia, se dirige a sus compañeros de juego para ofrecer una cadena de oro que apuesta al as de oros, para perderla. “Perdida tengo ya el alma / y no me importa un ardite”. El empedernido jugador busca cualquier otra prenda y pone sobre el tapete un retrato con marco de pedrería. Hasta los más encanallados sienten la hermosura de Elvira; él, impertérrito en su cinismo, responde:
A estar aquí la jugara
y ella, al retrato y a mí.

El diablo mundo es un poema de seis cantos. Aquí, vuelven a aparecer las antítesis de Espronceda: individuo/sociedad; amor/muerte; libertad/lejanía, que enlaza hábilmente con visiones, sensaciones y sentimientos siniestros. Hordas horripilantes, genios sombríos rodean al poeta en danzas macabras que le aterran y le hacen reflexionar.
Ataca al “necio audaz”, a condes, a los antiliberales, los antiprogresistas, los ministros, los jefes políticos, la política, la ley marcial, y el bozal de la palabra escrita.

Es preciso señalar los elementos que en Espronceda anuncian a Bécquer: violencia y vértigo 
se enlazan al mundo del sueño impreciso, de la niebla. Lo vemos en El diablo mundo:

y como el polvo en nubes que levanta
en remolinos rápidos el viento,
formas sin forma, en confusión que espanta,
alza el sueño en su vértigo violento.
O en El estudiante de Salamanca:
¡Ay el que vio acaso perdida en un día
la dicha que eterna creyó el corazón,
y en una noche de nieblas, y en honda agonía
en un mar sin playas muriendo quedó!

Resumiendo, Espronceda ataca la hipocresía y se conduele de los siervos y los marginados. Rompe lanzas por la igualdad, la libertad y la fraternidad; pero también huye a la fantasmagoría y al sueño como rompeolas contra el mundo; vida y obras contradictorias en un difícil y contradictorio momento de transición.

ROMANTICISMO. ESPAÑA. SIGLO XIX (2)


TRIUNFO DE LA BURGUESÍA. TRADICIÓN Y REVOLUCIÓN

En 1839, termina la guerra carlista. Al año siguiente, el vencedor, el general Espartero, líder militar de los progresistas, envía al exilio a la Reina Madre, María Cristina, y se eleva él mismo a la categoría de Regente, ello en nombre de “la inocente niña”, Isabel II.
En 1843, un golpe militar acaba con Espartero, Isabel II es declarada mayor de edad. Gobernará el general Narváez de 1844 a 1854, representante de los conservadores con una nueva constitución, la de 1845.
Narváez representa los intereses de los tradicionalistas, pero también los de una burguesía agresiva y en auge. Se ha iniciado ya el despegue económico. Junto a esto, crece el proletariado y se resiente la agricultura. Las dos Españas (centro y periferia, industrial y agraria), ahondan en su polarización.
1854: sublevación militar de los liberales que durarán en el poder hasta 1863. Esta vez, el pueblo participa activamente en el acontecimiento, creyendo en sus líderes militares, y en Madrid saliendo a la calle para incendiar palacios. La economía sigue su progresión capitalista; y, a su lado, el proletariado industrial (116.000 obreros ya) ya posee una organización capaz de lanzar huelgas reivindicativas, y los campesinos también actúan de forma revolucionaria.
Al nivel de la política establecida y aparte del moderantismo de los liberales en el poder, se distinguen dos grupos más avanzados, el de los progresistas, y el más radical de los demócratas.
1863-1868: años de confusión política en el poder. La economía detiene su avance, se produce un crack financiero en 1866, seguido de una fuerte crisis alimenticia que va en aumento hasta 1868, jalonada por revueltas, saqueos y destrucción de propiedades. Acto seguido, se produce la revolución que expulsa a la reina del país.

sábado, 20 de noviembre de 2010

La Celestina. Argumento y contenido ideológico

La Celestina. Argumento y contenido ideológico










Se publica en Burgos en 1499.
Argumento: El joven y rico Calisto se enamora arrebatadamente de Melibea, hija de unos poderosos burgueses de la ciudad. Consigue los favores de la dama por intermedio de la vieja Celestina. Cierta noche, tras la visita clandestina y gozosa al jardín de Melibea, Calisto muere al caer de las tapias del huerto, ella se suicida seguidamente, incapaz de vivir con su amante.

a)     Enfrentamiento individuo - sociedad
Uno de los problemas fundamentales de la obra es el enfrentamiento del individuo contra la sociedad. Los personajes celestinescos son conscientes del valor de sí mismos (excepto Calisto), de su importancia y dignidad personales. La prostituta Areúsa declara:

“Ruin sea quien por ruin se tiene. Las obras hacen linaje, que al fin, todos somos hijos de Adán e Eva. Procure de ser cada uno bueno por sí e no vaya buscar en la nobleza de sus pasados la virtud.”

La misma Areúsa porque no ha querido por qué no ha querido nunca ser criada, prefiriendo la prostitución:
¡…qué duro nombre e qué grave e soberbio es “señora” contino en la boca! Por esto me vivo sobre mí, desde que me sé conocer. Que jamás me precié de llamarme de otro, sino mía.

Pero una cosa es lo que los personajes piensan, y otra lo que pueden hacer con sus vidas, atrapados y condicionados.

b)     Conflicto querer ser – tener que ser

El querer ser, de un lado, y el tener que ser de otro, es un conflicto presente en toda la literatura del siglo XV, contando con el gran antecedente del Libro de buen amor. En La Celestina es Areúsa quien ejemplifica mejor el querer ser:

“Nunca alegre vivirás si por voluntad de muchos te riges”.

Pármeno rechaza primero traicionar a su señor, pero después, maltratado e insultado por su señor, decide aceptar diciendo:

“¡O, desdichado de mi! Por ser leal padezco mal. Otros se ganan por malos; yo me pierdo por bueno. ¡El mundo es tal! Quiero irme al hilo de la gente, pues a los traidores llaman discretos, a los fieles necios”.

En definitiva, el mundo es de tal modo que no permite la existencia de fidelidad ni de honestidad; hay que sobrevivir, es decir, es preciso tener que ser.[1]

c)     Angustia por el tiempo perdido

A pesar de todo, los personajes, conscientes de su valor, tienen una voluntad definida de vivir y actuar; esto se traduce en el placer de vivir y en disfrutar de la intensidad de ese placer. Por eso los personajes de Rojas viven con prisa[2]. Y al lado de ello, la angustia por el tiempo perdido y que pasa sin remedio. Lo que importa ahora es el tiempo y la vida del ser humano en ese tiempo. Bien claro lo dice la vieja Celestina: 

“Muertas sí; cansadas no. Si de noche caminan, nunca querrían que amaneciese; maldicen los gallos porque anuncian el día e el relox porque te dan tan apriessa…Camino es, hijo, que nunca me harté de andar. Nunca me vi cansada.

Y Pleberio, padre de Melibea:

“…el tiempo, según me paresce, se nos va, como dicen, entre las manos. Corren los días como agua de río. No hay cosa tan ligera para huir como la vida”.

Y así es, si Calisto murió de modo arrebatado, Pármeno y Sempronio, los dos criados, “madrugaron a morir”. Así, trágicamente (“muertos sí, cansados no”), terminan los personajes de La Celestina.

d)     Fracasos del ser humano en el siglo XV

El yo de la persona (querer ser) fracasa, el vivir intensamente fracasa, ¿qué les queda a los personajes? La comunicación y la solidaridad con los demás seres humanos. Pero esa palabra también fracasará, pues se pervierte su significado al utilizarlo.
Quizá el momento más patético de toda la obra sea aquel en que el joven Sosia cuenta a Tristán (la pareja de criados que sustituye a la primera, degollada públicamente por el asesino de Celestina) lo ocurrido con Pármeno y Sempronio:

“Nuestros compañeros, nuestros hermanos…Ya sin sentido iban, pero el uno, con harta dificultad, como me sintió que con lloro le miraba, hincó los ojos en mí…como preguntándome qué sentía de su morir. Y en señal de triste despedida, abajó su cabeza con lágrimas en los ojos.”

En el último instante de su existencia, un ser humano intenta, de modo definitivamente sincero, buscar la solidaridad y la comprensión de otro: queda todavía la mirada, cuando la palabra ha demostrado su mentira pervertida. Pero lo realmente trágico es que, aún así, todo es inútil.

Pues lo cierto es que en La Celestina todo intento de realización de la persona y de comunicación está condenado al fracaso. Junto a los continuos llamamientos a la solidaridad, a la amistad, al compañerismo, encontramos la mentira, la traición, el engaño, la desconfianza y la inseguridad.

“A quien dices el secreto, das tu libertad”. (Pármeno)

“¿En quien hallaré yo fe? ¿Adónde hay verdad? ¿Quién carece de engaño? ¿Adónde no moran falsarios? ¿Quién es claro enemigo? ¿Quién es verdadero amigo? ¿Dónde no se fabrican traiciones…? (Calisto)

e)     Fracaso del amor
Al llegar aquí, hemos de preguntarnos si no será el amor lo que realmente ponga en comunicación a los personajes, si el amor es la auténtica vía de salvación.
Pero la corrosiva ironía de Fernando de Rojas está presente aquí como en todos los aspectos y niveles de la obra. Melibea, que se entrega a Calisto con plena conciencia de lo que hace, tiene la desgracia de haberse enamorado de alguien que, evidentemente, no se halla a su altura humana. Una escena del acto IX pone de relieve la personalidad amorosa de Calisto. Tras las canciones, la descripción del jardín, Calisto oye las quejas de Melibea:
“¿Para qué me tocas en la camisa…? Holguemos e burlemos de otros mil modos que yo te mostraré; no me destroces ni maltrates como sueles…”
Y éste le responde:
“Señora, el que quiere comer el ave, quita primero las plumas.”

Esta frase es muy importante porque demuestra dos cosas:
  1. La destrucción definitiva de todas las retóricas finas e hipócritas del amor cortés típico de los trovadores.
  2. Expone un fenómeno básico de la sociedad burguesa: la cosificación, el proceso en que un ser humano se convierte en simple cosa utilizable con fines egoístas y personales.
f)       La Celestina: bisagra entre el mundo feudal y el mundo burgués.

Una idea básica más: la obra de Rojas es consecuencia del choque entre el mundo medieval, ya en completa descomposición, y el mundo renacentista burgués. Se trata de una obra cuyo autor refleja admirablemente la situación de una Castilla nueva:
-          se ha roto el feudalismo tradicional y teocrático[3].
-          están naciendo las bases del sistema moderno y absoluto.
-          la fragmentación de la persona es una consecuencia palpable.

Todo ello lleva a la aparición de algo nuevo: la soledad y la lucha a nivel individual por sobrevivir en un universo ya no ordenado ni cerrado ni perfecto, y dominado por unas nuevas relaciones de producción, las burguesas. En las cuales, la cosificación del trabajador y por extensión del ser humano es un producto del fetichismo[4] del todopoderoso dinero y de la “cosa” producida. Así, todo se transforma en objetos vendibles; aumenta el valor de las cosas y disminuye el de los seres humanos.

El nuevo fetichismo y la cosificación aparecen en La Celestina en términos crudamente realistas. Todas las invocaciones y programas de amistad, solidaridad, comunicación, fracasan estrepitosamente ante la realidad del dinero y de la lucha entre pobres y ricos.
Los señores explotan y desprecian a sus criados:

“Estos señores deste tiempo más aman a sí que a los suyos. E no yerran. Los suyos igualmente lo deben hacer…”

Sempronio dirá sencillamente, en otro momento, que “quien sirve, no es libre”. Y la inteligente Areúsa dirá con perspicacia:

“Nunca oyen las sirvientas su nombre propio de la boca dellas, sino puta acá, puta acullá, ¿a do vas, tiñosa[5]?, ¿qué hiciste, bellaca?... Por esto, madre, he querido más vivir en mi pequeña casa exenta[6] e señora que no en sus ricos palacios sojuzgada e cautiva.

En La Celestina, pues, asistimos a la liquidación de los valores del mundo feudal y también a la negación de los nuevos valores burgueses, pues en la obra, simplemente, no existe el futuro; el pesimismo de Rojas ante la realidad circundante le ha llevado a un estremecedor callejón sin salida. Toda la obra se encierra en la última frase de la misma, dicha por Pleberio:
“¿Por qué me dejaste triste e solo in hac lacrymarum valle?”

Inhumana y fría, impasible como el reloj que ha marcado las horas de los personajes, solamente queda en pie, en medio de tanta angustia y miseria, esa simbólica ciudad castellana en que Fernando de Rojas ha hecho vivir y morir a sus héroes.


[1] Pármeno resulta así un antecesor trágico de otro famoso corrompido de la literatura española, Lázaro de Tormes, no sólo más cínico sino también más habilidoso para mantener la cabeza sobre los hombros.
[2] Recordar que Calisto muere , precisamente, por su salida arrebatada del jardín.
[3] Sociedad en que la autoridad política, considerada emanada de Dios, se ejerce por sus ministros.
[4] Fetiche: Ídolo u objeto de culto al que se atribuye poderes sobrenaturales, especialmente entre los pueblos primitivos.
[5] Escasa, miserable y ruin.
[6] Aislada, independiente.