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viernes, 10 de junio de 2011

ANÁLISIS POEMA NERUDA


ANÁLISIS POÉTICO (Poema 5)
VEINTE POEMAS DE AMOR Y UNA CANCIÓN DESESPERADA
PABLO NERUDA



ANÁLISIS DEL CONTENIDO

Tema: El autor plantea el problema de la comunicación entre el “yo” emisor del mensaje amoroso y el “tú” receptivo que calla y espera.

El sentimiento que predomina es el deseo de acercamiento del emisor a la mujer amada, el  valor de la comunicación y el deseo de ser feliz a su lado. Pero el poema está teñido por continuas alusiones que delatan la tristeza del poeta y la soledad en la que habita. Las expresiones “viejo dolor”, “paredes húmedas”, “guarida obscura”, entre otras, dan razón de un mundo interior que ha sufrido.

El inicio del poema subraya el deseo de comunicación del poeta ante el sujeto receptor de su mensaje de amor. El yo se expresa a través de “mis palabras”, el sentido poético es intenso, y su intención, crear señales que pueda percibir la amada pues sin receptor, el mensaje no tiene sentido.

Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Las huellas apenas perceptibles que dejan en la arena las gaviotas bien pueden transformarse en símbolo de la palabra precisa, adecuada. El mensaje debe ser tierno y delicado, esas palabras que se adelgazan representan el intento por llegar al “tú” y contarle todo lo que siente y vive.
Continúa afirmando:
Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.
Yo las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Los verbos de su voz forman un collar engarzado que el poeta ofrece a las manos de su amada, “suaves como las uvas”. Es interesante señalar el rico vocabulario de significación sensual de la poesía de Neruda. Las frutas, como símbolo de lo eróticamente apetitoso y apetecido, le sirven para sugerir conjuntamente los deleites del tacto, del gusto y de la vista.

            A renglón seguido y desde la perspectiva de la observación del sujeto lírico, él ve lejanas a sus palabras, como si no fueran suyas, porque ya forman parte del receptor a quien iban dirigidas: la palabra poética sólo tiene valor en la medida en que su destinatario la recibe y valora.

Y justamente por el sentido que implica ese “dar” las palabras, el poeta se siente abandonado por ellas, y trepan “en mi viejo dolor como las yedras”, amarrándose con fuerza al sujeto, destruyéndolo quizás porque para salir viva debe destruir aquello a lo que se encuentra aferrada.

Analizando la expresión “viejo dolor”, nos damos cuenta de que existe un pasado en el que el poeta ha sufrido de forma intensa e inolvidable. El poeta expresa su costumbre de sufrir.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Queda expresado el grado de culpabilidad de la mujer por haber motivado la huida de las palabras hacia el ser amado, dejando al poeta desnudo, colmado sólo por el vacío que ocupa la ausencia de la amada
La presencia del amor es dominante y ello justifica el verso: “Todo lo llenas tú, todo lo llenas”. El mundo abandonado por las palabras lo ocupará ahora la mujer, habitando el espacio de la soledad. En el pasado estuvieron las palabras; en el presente, estará la fémina idolatrada, menos acostumbrada que aquellas a la tristeza del poeta.

Y la última parte del poema se expresa así:

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.

Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.

La palabra sigue siendo el tema central del poema; y más aún, la palabra poética exacta, que comunique lo que desea comunicar: sin discurso, no hay amor que sobreviva y cuando en los amantes se apaga la palabra, se destruye lo más sagrado de esa unión.
Tristemente, los efectos del pasado son capaces de herir el presente enamorado: “el viento de la angustia” y los “huracanes de sueños” todavía alcanzan a triunfar sobre las inocentes palabras. Por eso, “escuchas otras voces en mi voz dolorida”, porque el poeta es repetición del pasado que se resiste a abandonarle.

Y emerge así la llamada: “Ámame, compañera”, seguido por la súplica: “No me abandones”, y que concluye en un nuevo ruego: “Sígueme”.

El antepenúltimo verso contiene la reiteración temática que manifiesta la expresión: “Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas”. Y el último alude al concepto clave de las palabras ofrecidas a las “blancas manos, suaves como las uvas”.
Y las palabras están ahora teñidas del amor, del deseo, en medio de las tormentas del pasado y a ese deseo inmenso de abandonar lo que fue para abrazar lo que ahora es. El mundo del poeta estará ahora ocupado por la presencia del amor. Pasado y presente se concilian al fin. Se olvida al pasado y pasa a primer plano el presente para intentar que el amor triunfe en la vida donde reside el amor.

La poesía de Neruda se alza, así, como un tributo del alma dolorida que desea sobrevivir después del sufrimiento.



ANÁLISIS RETÓRICO

Métrica: Versificación libre con alguna rima asonante.

           
RECURSOS DE SEMEJANZA

-       Sinestesia[1]:
o   las uvas (v. 6) conllevan varias connotaciones sensuales: la suavidad, la frescura, el sabor, el color.
-       Metáfora:
o   las uvas (v. 6) es también una metáfora del goce amoroso de la amada
o   las paredes húmedas (v. 10), metáfora del cuerpo dolorido del poeta por el que trepan las yedras.
o   El viento de la angustia (v. 18), huracanes de sueños (v. 19)
-       Comparación:
o   v. 2 – 4: Mis palabras se adelgazan como las huellas de las gaviotas en las playas
o   v. 6: Tus manos suaves como las uvas
o   v. 9: Van trepando en mi viejo dolor como las hiedras
-       Personificación:
o   Mis palabras se adelgazan (versos 2-3)
o   (mis palabras) van trepando en mi viejo dolor (v. 9)

RECURSOS DE REPETICIÓN

-       Paralelismo:
o   Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas (v. 21)
o   Final de los versos 10-11-12:
§  las paredes húmedas
§  este juego sangriento
§  mi guarida oscura

-       Anáfora:
o   Inicio versos 10 y 12: Ellas
-       Anadiplosis[2]:
o   Versos 21-22: Sígueme.
-       Epanáfora[3]:
o   Todo lo llenas tú, todo lo llenas (v. 13)
o   Quiero que digan lo que quiero decirte para que tú las oigas como quiero que las oigas (versos 16-17)
o   Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas (v. 26)

RECURSOS DE OMISIÓN

-       Asíndeton:
o   Versos 20-26
-       Elipsis[4]:
o   En todo el poema, se suprime, sobreentendiéndose, el sintagma “mis palabras”

RECURSOS DE OPOSICIÓN

-       Antítesis:
o   v. 14: poblaron la soledad que ocupas

OTROS

-       Hipérbaton[5]:
o   Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras (v. 25)




[1] Asociación de elementos que evocan sensaciones percibidas por distintos sentidos corporales (olfato, gusto, tacto…)
[2] Palabra reiterada entre el final de un verso y el comienzo del siguiente
[3] Repetición en el comienzo, en la mitad o al final de un periodo.
[4] Supresión de elementos de la frase sin alterar su comprensión
[5] Alteración del orden sintáctico regular de una oración

martes, 24 de mayo de 2011

Comentario de texto Soneto V Garcilaso de la Vega

SONETO V (Garcilaso de la Vega)


Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escrebir de vos deseo;
vos sola lo escrebistes, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto,
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero.

Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir y por vos muero.


ESTRUCTURAS



-Estructura métrica
    Métrica: versos endecasílabos (11). Arte mayor.
    Rima: consonante ABBA  ABBA  CDC  CDC.

Se trata de un soneto, estrofa procedente de Italia y forma métrica fundamental en el Renacimiento español. Es la más utilizada en la poesía culta de la primera mitad de siglo.

-Estructura significativa 
a)    vv. 1-4: Descripción de cómo su amada lo abarca todo en él. Desbordamiento total del sentimiento que le profesa. Está en su alma (v.1) y, por tanto, controla su cuerpo, su mente, su raciocinio, su voluntad. Dueña de su ser y actos. No tiene el poder de crear, solo de describir (pese a la conciencia de creadores que tienen los artistas en el siglo XVI).

b)    vv. 4-8: Intemporalidad de su amor. Admiración hacia ella, lo que sus ojos ven sobrepasa su entendimiento pero le hace bien, esto le lleva a ejercitar la fe como medida equilibrante. La fe que se necesita para creer en la perfección de Dios, es necesaria ahora para poder creer la perfección de la dama.

c)    vv. 9-11: Su razón de vivir. Su alma ya no está desnuda, ella es su vestimenta, su adorno, su acabado. No hay soledad.

d)    vv. 12-14: Agradecimiento de que su vida y muerte le pertenezcan. Ve a la mujer en un plano superior. Se habla con un lenguaje religioso: pone su vida bajo la voluntad de su amada.


COMENTARIO ESTILÍSTICO  (figuras retóricas o recursos estilísticos)

      Todo el soneto supone una hipérbole o exageración de la presencia de la amada en la vida del poeta. Sin embargo no es una exageración que sobrepase los límites del equilibrio.

Empieza adentrándose en la espiritualidad del hombre, no se acoge a ninguna referencia carnal sino a espiritual: lo eterno (alma). No es un amor carnal, físico sino una adoración. En el primer verso destaca un hipérbaton Escrito está en mi alma vuestro gesto. Dos posibles intenciones son: darle un sentido más lejano al tiempo: “Está escrito” (frase del evangelio) y destacar gesto, una metonimia que representa a la amada. En el primer cuarteto destaca el juego entre yo y vos, ella escribe, él lo lee. Ella ejecuta, él obedece. Se remarca con el encabalgamiento abrupto del tercer verso que resalta el verbo leo: el poeta no es creado, solo cuenta lo que ya existe: la belleza que le supera.

    En el quinto verso utiliza el verbo presente y futuro para explicar lo eterno de su amor estoy y estaré siempre. Los adverbios de cantidad Tanto y Cuanto, que constituyen una aliteración, agrandan los conceptos. Retóricamente expresa la superioridad de la mujer que ama sobre él con la expresión “no cabe en mí”. Usa la fe como respuesta a su impotencia: muestra su religiosidad, para ello, el v.7 es otro hipérbaton que ensalza el verbo creo.

    En el primer terceto destaca la palabra “hábito” que aquí se ajusta a la vestimenta, al recubrimiento de lo que está destapado, pero también a la costumbre de estar amándola todos los días en la distancia, desde el secreto. Además la personificación mi alma os ha cortado a su medida es una personificación. Equipara el alma con un sastre para seguir jugando con la metáfora del hábito. No nací sino para quereros del v.9 habla de la predestinación de una persona en su vida: querer, misión que cumple en el v.11.

    El último terceto es una alegoría que representa la gratitud del poeta hacia la dama por haber otorgado sentido a su vida. Utiliza, pues, la alegoría: vida-muerte en pago a esa gratitud. Además resalta la anáfora por vos de los vv. 13 y 14. Su nacimiento (ya repetido en el v. 9) –como persona, amante y poeta- se lo debe a su dama. Y seguramente su muerte -si la dama no corresponde- también. Este último terceto es una sentencia que resume el contenido del soneto completo.


SONETO GARCILASO. A DAFNE YA LOS BRAZOS LE CRECÍAN




martes, 21 de diciembre de 2010

COMENTARIO DE TEXTO "DOLLY"


'Dolly'

MARUJA TORRES

Cosa de mucha maravilla y mucho susto la clonificación de mamíferos que ha traído a este mundo pecador a Dolly, la oveja que no nació de padre. ¿Y cómo es ella?, me pregunto. ¿A qué dedica el tiempo libre? Quiero decir: ¿qué siente la pobre bestia, arrancada del bendito limbo de la no existencia para ser sometida a un destino de degollina, desuelle y chuleta a la brasa? El día de mañana, ¿maldecirán los seres clónicos su sino, tendrán nuestras copias quien les escriba su "to be or not to be", habrá un doctor Freud capaz de orientarlas en su Edipo? ¿O acabarán por rebelarse, como los replicantes de Blade runner, yendo a pedirle cuentas al científico que les dio aliento?
Ante descubrimientos como el de Edimburgo, lo único que puedo hacer es expresar mi perplejidad: me sobrepasan. Ahora bien, como siempre me pongo en lo peor, les diré que no veo un futuro en el que el ganado clónico sirva para paliar el hambre en el mundo, sino para enriquecer a sus propietarios: además, el abaratamiento resultante de la clonación posibilitará que se despeñen más cabras desde más campanarios en el transcurso de nuestras entrañables fiestas regionales. Hasta la fiesta nacional entrará en decadencia al verse obligados los diestros genuinos a lidiar astados de laboratorio. Puede que incluso los sanfermines, no lo quiera el cielo, recurran a fotocopias genéticas de toros bravos para celebrar sus encierros, ¿Toros sin madre?, me interrogo. ¿Cómo serán? ¿Tal vez menos nobles que los otros, por su comprensible añoranza de la tradicional canción de cuna?
En cualquier caso, lo que de verdad me pone los pelos de punta es el nombre que los científicos le han dado al primer engendro: Dolly, que quiere decir muñequita. O sea, que parece que les gusta mucho jugar.

El País, 26 de febrero de 1997

TEMA Y RESUMEN DEL ARTÍCULO


La bicha
ROSA MONTERO

No es casual que los temas de Haider y de El Ejido hayan coincidido últimamente en los periódicos, porque la marcha de la sociedad va por ahí: por la multiplicación de los movimientos migratorios y por el mestizaje. El mundo es hoy más heterogéneo y multicultural que nunca, y uno de los mayores retos de la modernidad consiste en digerir esa realidad sin degollarnos.

Los progres solemos decir alegremente que la mezcla de razas es estupenda. Y desde luego lo es, lo creo firmemente: nos hace más cultos y nos enriquece. Pero para eso hay que vencer un recelo ancestral, un miedo primitivo al otro, al diferente. Un prejuicio racista milenario que se cuela, insidioso, por todas partes: por ejemplo, el más reciente programa Word de Microsoft ofrece la palabra “degeneración” como sinónimo de “mestizaje”. No sabemos qué hacer con esa bicha que nos habita; nos tenemos miedo a nosotros mismos y con razón, porque espeluzna ver esos reportajes de El Ejido en los que unos energúmenos que tal vez sean buenos padres de familia persiguen a un marroquí y berrean “¡Por ahí abajo va, por ahí abajo!”, convertidos en perfectos linchadores. Llevamos a un asesino dentro, a una alimaña, y no nos atrevemos a enfrentarnos a ella, que es el único modo de derrotarla.

El espléndido reportaje de Joaquina Prades sobre El Ejido lo dejaba muy claro: los ejidenses son 50.000, los inmigrantes 15.000. Un porcentaje altísimo y de llegada muy reciente. Esos extranjeros han sido la clave de la prosperidad del pueblo. De la noche a la mañana, los ejidenses se han hecho ricos, pero no más cultos: según un informe oficial, hay un 54% de analfabetismo funcional. Y muchísimo miedo a esos seres distintos a los que mantienen marginados. Ha aumentado la delincuencia, desde luego (aunque, según la policía, mucho menos de lo que creen los vecinos): lo trae la riqueza, y el desarraigo y aislamiento de los inmigrantes, que, a su vez, también temen y desprecian lo distinto. Entiendo muy bien la inquietud de los ejidenses: les ha cambiado tanto la vida, y tan deprisa. La solución no es fácil: aumentar el nivel cultural, dar condiciones dignas a los inmigrantes... Y reconocer que llevamos una bicha en el corazón, y no sólo los ejidenses, sino todos.

El País, 15 de febrero de 2000.