miércoles, 24 de noviembre de 2010

PREGUNTAS DE LA CELESTINA

El siguiente trabajo consiste en resolver estas cuestiones sobre el contenido ideológico de La Celestina; no os acobardéis ante la dificultad del enunciado, y estrujaros las entrañas del cerebro todo lo necesario.

En el apartado comentarios al final de esta entrada, podéis preguntarme todo lo que queráis, intentaré ayudaros lo mejor posible.

11 CUESTIONES

1. Señala, al menos, cinco factores, que expliquen la desintegración del sistema feudal.

2. Explica esta relación causa – efecto: + progroms → + judíos conversos

3. ¿Qué trae consigo, esencialmente, el reinado de Juan II?

4. Enumera cuatro hechos decisivos en la historia de España ocurridos en 1492.

5. El imperio español nace con los gérmenes de su propia destrucción. Señala y explica todos los factores que conducen hacia el establecimiento de una economía y una cultura “divinales”. Por cierto, ¿qué significa ese adjetivo atribuido a esos dos sustantivos?

6. Escribe en menos de cinco líneas el argumento de La Celestina, utilizando los nombres de estos personajes: Calisto, Melibea, Sempronio, Pármeno, Celestina, Areúsa, Elicia y Pleberio.

7. Interpreta el significado de las tres afirmaciones del texto de Areúsa “Ruin sea quien por ruin…” (pág. 2 de los apuntes)

8. Explica con tus palabras adultas por qué quiso ser prostituta. Ideológicamente, de qué es síntoma esta postura?

9. Esclarece el contenido del conflicto querer ser – tener que ser en el Libro de buen amor y en La Celestina.

10. ¿Por qué decimos que la angustia por el tiempo perdido es una característica de los nuevos valores burgueses?

11. El nuevo mundo renacentista conlleva la aparición de algo nuevo: la soledad y la lucha a nivel individual por sobrevivir en un universo ya no ordenado ni cerrado ni perfecto, y dominado por unas nuevas relaciones de producción, las burguesas. En las cuales, la cosificación del trabajador y por extensión del ser humano es un producto del fetichismo del todopoderoso dinero y de la “cosa” producida. Razona:
a) ¿Por qué se manifiesta más intensamente con la aparición del renacimiento y de la sociedad burguesa la soledad y la lucha a nivel individual?
b) Razona los tres adjetivos que caracterizan el universo feudal: ordenado, cerrado y perfecto.
c) ¿En qué se basan las nuevas relaciones de producción burguesas?
d) ¿Qué significa el concepto “cosificación?
e) Explica qué entiendes por el “fetichismo del todopoderoso dinero”.

12. En relación con la tensión amos – criados en La Celestina, explica el uso dado a las palabras “fidelidad” y “lealtad”. ¿Qué diferencia básica hay entre relaciones serviles feudales y relaciones sociales burguesas?

lunes, 22 de noviembre de 2010

ROMANTICISMO. ESPAÑA. SIGLO XIX. BÉCQUER


El punto de partida de la poesía moderna española son las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870), publicadas en 1871.
            La originalidad de su poesía se aprecia más claramente al compararla con las otras poéticas de Campoamor o Núñez de Arce. Este es un fragmento del propio Bécquer al distinguir los dos tipos de poesía:

Hay una poesía magnífica y sonora; una poesía hija de la meditación
y el arte, que se engalana con todas las pompas de la lengua, que se mueve
con cadenciosa majestad […] Hay otra natural, breve, seca, que brota del alma
 como una chispa eléctrica, que hiere el sentimiento con una palabra y huye,
y desnuda de artificio, desembarazada dentro  de una forma libre, despierta con
una que las toca, las mil ideas que duermen en el océano sin fondo de la fantasía […]


            La segunda, la poesía de Bécquer, no nace de las ideas, sino de un misterioso proceso creador más semejante a una visión y que, favorecida por un peculiar estado de ensoñación, se sitúa por debajo del nivel de pensamiento consciente y aún de la coordinación lógica:

Ideas sin palabras
palabras sin sentido
cadencias que no tienen
ritmo ni compás.
Memorias y deseos
de cosas que no existen.

            Lo que condiciona su poesía no es la reflexión consciente, sino las emociones, “porque la poesía es el sentimiento”.

4 temas básicos en las Rimas:

I-XI: la poesía y el poeta
XII-XIX: el amor en su fase ascendente y esperanzada
XXX-LI: la tristeza y la desilusión
LII-LXXIX: soledad y desesperación.

En el primer grupo, Bécquer toma la idea del poeta vidente, sintonizado con un espíritu del mundo que emana fundamentalmente de Dios (“perfume misterioso de que es vaso el poeta”). El poeta, a pesar de sus deseos, no puede lograr una unidad total con ese espíritu, fuerza que se esconde tras el acto poético, esencial pero indefinible. Así, toda poesía es siempre “esa aspiración melancólica y vaga que agita tu espíritu con el deseo de una perfección imposible”. El amor “es el manantial perenne de toda la poesía” y la mujer, “el verbo poético hecho carne”

ROMANTICISMO. ESPAÑA. SIGLO XIX. ESPRONCEDA

También en el siglo XIX, otro espíritu inconforme, JOSÉ DE ESPRONCEDA (1808-1842), había glosado los fallos sociales de la desamortización. Culpa al Estado porque la riqueza produce pobreza; al dividir las vastas posesiones en pequeñas partes, los ricos compraron tanto como quisieron y se produjo de nuevo la acumulación.

Si Larra es un crítico guerrero en la lucha cotidiana, Espronceda, además, busca el sueño romántico que apoyado en la imaginación impulsa al poeta a “la loca fantasía”. El poeta llega al vértigo y a la confusión, queriéndose alejar de la realidad objetiva. Si la realidad española equivale a desengaño liberal, a carlismo y a ilusiones perdidas, ¿por qué unir todo esto y escapar por el sueño? Valgan estos versos de El estudiante de Salamanca, donde asesina al tiempo con las balas de la fantasía y la pesadilla:

Corre allí el tiempo, en medio sepultado.
Las muertas horas a las muertas horas
siguen en el reloj de aquella vida,
sombras de horror girando aterradoras,
que allá aparecen en medroso ruedo.

Espronceda exalta el yo, lo marginado que el tiempo y el espacio desechan: el reo, el pirata, el amor avasallador en duelo con la muerte. Su lugar de huída es el Estambul de la exótica Canción del pirata, donde el paisaje romántico de noche, luna, vientos, tempestad, es también una expresión de la libertad.

Espronceda estuvo mucho tiempo exiliado, participó en algunas batallas en primera línea, padeció persecuciones y cárcel, siempre a favor de la libertad y el progreso, opuesto al autoritarismo y al carlismo.

Sus dos poemas más ambiciosos son El estudiante de Salamanca (1836-1837) y El diablo mundo (1840).

El estudiante de Salamanca consiste en más de 1700 versos donde divaga sobre la injusticia social y los males del siglo. El poema mezcla la fantasía con la historia, lo anecdótico es la trama. El protagonista es un segundo Don Juan, cínico, materialista y vulgar. Don Félix de Montemar engaña a Elvira, ésta enloquece de amor y, Ofelia atormentada, se suicida. Los sueños y las pesadillas son la música de fondo en contrapunto con el mundo frío, cínico y egoísta de este Don Juan, un nuevo burgués que se juega sus días, su amor y la muerte. El dinero es quizás su única pasión:

Necesito ahora dinero
y estoy hastiado de amores.

Con soberbia, se dirige a sus compañeros de juego para ofrecer una cadena de oro que apuesta al as de oros, para perderla. “Perdida tengo ya el alma / y no me importa un ardite”. El empedernido jugador busca cualquier otra prenda y pone sobre el tapete un retrato con marco de pedrería. Hasta los más encanallados sienten la hermosura de Elvira; él, impertérrito en su cinismo, responde:
A estar aquí la jugara
y ella, al retrato y a mí.

El diablo mundo es un poema de seis cantos. Aquí, vuelven a aparecer las antítesis de Espronceda: individuo/sociedad; amor/muerte; libertad/lejanía, que enlaza hábilmente con visiones, sensaciones y sentimientos siniestros. Hordas horripilantes, genios sombríos rodean al poeta en danzas macabras que le aterran y le hacen reflexionar.
Ataca al “necio audaz”, a condes, a los antiliberales, los antiprogresistas, los ministros, los jefes políticos, la política, la ley marcial, y el bozal de la palabra escrita.

Es preciso señalar los elementos que en Espronceda anuncian a Bécquer: violencia y vértigo 
se enlazan al mundo del sueño impreciso, de la niebla. Lo vemos en El diablo mundo:

y como el polvo en nubes que levanta
en remolinos rápidos el viento,
formas sin forma, en confusión que espanta,
alza el sueño en su vértigo violento.
O en El estudiante de Salamanca:
¡Ay el que vio acaso perdida en un día
la dicha que eterna creyó el corazón,
y en una noche de nieblas, y en honda agonía
en un mar sin playas muriendo quedó!

Resumiendo, Espronceda ataca la hipocresía y se conduele de los siervos y los marginados. Rompe lanzas por la igualdad, la libertad y la fraternidad; pero también huye a la fantasmagoría y al sueño como rompeolas contra el mundo; vida y obras contradictorias en un difícil y contradictorio momento de transición.

ROMANTICISMO. ESPAÑA. SIGLO XIX (2)


TRIUNFO DE LA BURGUESÍA. TRADICIÓN Y REVOLUCIÓN

En 1839, termina la guerra carlista. Al año siguiente, el vencedor, el general Espartero, líder militar de los progresistas, envía al exilio a la Reina Madre, María Cristina, y se eleva él mismo a la categoría de Regente, ello en nombre de “la inocente niña”, Isabel II.
En 1843, un golpe militar acaba con Espartero, Isabel II es declarada mayor de edad. Gobernará el general Narváez de 1844 a 1854, representante de los conservadores con una nueva constitución, la de 1845.
Narváez representa los intereses de los tradicionalistas, pero también los de una burguesía agresiva y en auge. Se ha iniciado ya el despegue económico. Junto a esto, crece el proletariado y se resiente la agricultura. Las dos Españas (centro y periferia, industrial y agraria), ahondan en su polarización.
1854: sublevación militar de los liberales que durarán en el poder hasta 1863. Esta vez, el pueblo participa activamente en el acontecimiento, creyendo en sus líderes militares, y en Madrid saliendo a la calle para incendiar palacios. La economía sigue su progresión capitalista; y, a su lado, el proletariado industrial (116.000 obreros ya) ya posee una organización capaz de lanzar huelgas reivindicativas, y los campesinos también actúan de forma revolucionaria.
Al nivel de la política establecida y aparte del moderantismo de los liberales en el poder, se distinguen dos grupos más avanzados, el de los progresistas, y el más radical de los demócratas.
1863-1868: años de confusión política en el poder. La economía detiene su avance, se produce un crack financiero en 1866, seguido de una fuerte crisis alimenticia que va en aumento hasta 1868, jalonada por revueltas, saqueos y destrucción de propiedades. Acto seguido, se produce la revolución que expulsa a la reina del país.

sábado, 20 de noviembre de 2010

La Celestina. Argumento y contenido ideológico

La Celestina. Argumento y contenido ideológico










Se publica en Burgos en 1499.
Argumento: El joven y rico Calisto se enamora arrebatadamente de Melibea, hija de unos poderosos burgueses de la ciudad. Consigue los favores de la dama por intermedio de la vieja Celestina. Cierta noche, tras la visita clandestina y gozosa al jardín de Melibea, Calisto muere al caer de las tapias del huerto, ella se suicida seguidamente, incapaz de vivir con su amante.

a)     Enfrentamiento individuo - sociedad
Uno de los problemas fundamentales de la obra es el enfrentamiento del individuo contra la sociedad. Los personajes celestinescos son conscientes del valor de sí mismos (excepto Calisto), de su importancia y dignidad personales. La prostituta Areúsa declara:

“Ruin sea quien por ruin se tiene. Las obras hacen linaje, que al fin, todos somos hijos de Adán e Eva. Procure de ser cada uno bueno por sí e no vaya buscar en la nobleza de sus pasados la virtud.”

La misma Areúsa porque no ha querido por qué no ha querido nunca ser criada, prefiriendo la prostitución:
¡…qué duro nombre e qué grave e soberbio es “señora” contino en la boca! Por esto me vivo sobre mí, desde que me sé conocer. Que jamás me precié de llamarme de otro, sino mía.

Pero una cosa es lo que los personajes piensan, y otra lo que pueden hacer con sus vidas, atrapados y condicionados.

b)     Conflicto querer ser – tener que ser

El querer ser, de un lado, y el tener que ser de otro, es un conflicto presente en toda la literatura del siglo XV, contando con el gran antecedente del Libro de buen amor. En La Celestina es Areúsa quien ejemplifica mejor el querer ser:

“Nunca alegre vivirás si por voluntad de muchos te riges”.

Pármeno rechaza primero traicionar a su señor, pero después, maltratado e insultado por su señor, decide aceptar diciendo:

“¡O, desdichado de mi! Por ser leal padezco mal. Otros se ganan por malos; yo me pierdo por bueno. ¡El mundo es tal! Quiero irme al hilo de la gente, pues a los traidores llaman discretos, a los fieles necios”.

En definitiva, el mundo es de tal modo que no permite la existencia de fidelidad ni de honestidad; hay que sobrevivir, es decir, es preciso tener que ser.[1]

c)     Angustia por el tiempo perdido

A pesar de todo, los personajes, conscientes de su valor, tienen una voluntad definida de vivir y actuar; esto se traduce en el placer de vivir y en disfrutar de la intensidad de ese placer. Por eso los personajes de Rojas viven con prisa[2]. Y al lado de ello, la angustia por el tiempo perdido y que pasa sin remedio. Lo que importa ahora es el tiempo y la vida del ser humano en ese tiempo. Bien claro lo dice la vieja Celestina: 

“Muertas sí; cansadas no. Si de noche caminan, nunca querrían que amaneciese; maldicen los gallos porque anuncian el día e el relox porque te dan tan apriessa…Camino es, hijo, que nunca me harté de andar. Nunca me vi cansada.

Y Pleberio, padre de Melibea:

“…el tiempo, según me paresce, se nos va, como dicen, entre las manos. Corren los días como agua de río. No hay cosa tan ligera para huir como la vida”.

Y así es, si Calisto murió de modo arrebatado, Pármeno y Sempronio, los dos criados, “madrugaron a morir”. Así, trágicamente (“muertos sí, cansados no”), terminan los personajes de La Celestina.

d)     Fracasos del ser humano en el siglo XV

El yo de la persona (querer ser) fracasa, el vivir intensamente fracasa, ¿qué les queda a los personajes? La comunicación y la solidaridad con los demás seres humanos. Pero esa palabra también fracasará, pues se pervierte su significado al utilizarlo.
Quizá el momento más patético de toda la obra sea aquel en que el joven Sosia cuenta a Tristán (la pareja de criados que sustituye a la primera, degollada públicamente por el asesino de Celestina) lo ocurrido con Pármeno y Sempronio:

“Nuestros compañeros, nuestros hermanos…Ya sin sentido iban, pero el uno, con harta dificultad, como me sintió que con lloro le miraba, hincó los ojos en mí…como preguntándome qué sentía de su morir. Y en señal de triste despedida, abajó su cabeza con lágrimas en los ojos.”

En el último instante de su existencia, un ser humano intenta, de modo definitivamente sincero, buscar la solidaridad y la comprensión de otro: queda todavía la mirada, cuando la palabra ha demostrado su mentira pervertida. Pero lo realmente trágico es que, aún así, todo es inútil.

Pues lo cierto es que en La Celestina todo intento de realización de la persona y de comunicación está condenado al fracaso. Junto a los continuos llamamientos a la solidaridad, a la amistad, al compañerismo, encontramos la mentira, la traición, el engaño, la desconfianza y la inseguridad.

“A quien dices el secreto, das tu libertad”. (Pármeno)

“¿En quien hallaré yo fe? ¿Adónde hay verdad? ¿Quién carece de engaño? ¿Adónde no moran falsarios? ¿Quién es claro enemigo? ¿Quién es verdadero amigo? ¿Dónde no se fabrican traiciones…? (Calisto)

e)     Fracaso del amor
Al llegar aquí, hemos de preguntarnos si no será el amor lo que realmente ponga en comunicación a los personajes, si el amor es la auténtica vía de salvación.
Pero la corrosiva ironía de Fernando de Rojas está presente aquí como en todos los aspectos y niveles de la obra. Melibea, que se entrega a Calisto con plena conciencia de lo que hace, tiene la desgracia de haberse enamorado de alguien que, evidentemente, no se halla a su altura humana. Una escena del acto IX pone de relieve la personalidad amorosa de Calisto. Tras las canciones, la descripción del jardín, Calisto oye las quejas de Melibea:
“¿Para qué me tocas en la camisa…? Holguemos e burlemos de otros mil modos que yo te mostraré; no me destroces ni maltrates como sueles…”
Y éste le responde:
“Señora, el que quiere comer el ave, quita primero las plumas.”

Esta frase es muy importante porque demuestra dos cosas:
  1. La destrucción definitiva de todas las retóricas finas e hipócritas del amor cortés típico de los trovadores.
  2. Expone un fenómeno básico de la sociedad burguesa: la cosificación, el proceso en que un ser humano se convierte en simple cosa utilizable con fines egoístas y personales.
f)       La Celestina: bisagra entre el mundo feudal y el mundo burgués.

Una idea básica más: la obra de Rojas es consecuencia del choque entre el mundo medieval, ya en completa descomposición, y el mundo renacentista burgués. Se trata de una obra cuyo autor refleja admirablemente la situación de una Castilla nueva:
-          se ha roto el feudalismo tradicional y teocrático[3].
-          están naciendo las bases del sistema moderno y absoluto.
-          la fragmentación de la persona es una consecuencia palpable.

Todo ello lleva a la aparición de algo nuevo: la soledad y la lucha a nivel individual por sobrevivir en un universo ya no ordenado ni cerrado ni perfecto, y dominado por unas nuevas relaciones de producción, las burguesas. En las cuales, la cosificación del trabajador y por extensión del ser humano es un producto del fetichismo[4] del todopoderoso dinero y de la “cosa” producida. Así, todo se transforma en objetos vendibles; aumenta el valor de las cosas y disminuye el de los seres humanos.

El nuevo fetichismo y la cosificación aparecen en La Celestina en términos crudamente realistas. Todas las invocaciones y programas de amistad, solidaridad, comunicación, fracasan estrepitosamente ante la realidad del dinero y de la lucha entre pobres y ricos.
Los señores explotan y desprecian a sus criados:

“Estos señores deste tiempo más aman a sí que a los suyos. E no yerran. Los suyos igualmente lo deben hacer…”

Sempronio dirá sencillamente, en otro momento, que “quien sirve, no es libre”. Y la inteligente Areúsa dirá con perspicacia:

“Nunca oyen las sirvientas su nombre propio de la boca dellas, sino puta acá, puta acullá, ¿a do vas, tiñosa[5]?, ¿qué hiciste, bellaca?... Por esto, madre, he querido más vivir en mi pequeña casa exenta[6] e señora que no en sus ricos palacios sojuzgada e cautiva.

En La Celestina, pues, asistimos a la liquidación de los valores del mundo feudal y también a la negación de los nuevos valores burgueses, pues en la obra, simplemente, no existe el futuro; el pesimismo de Rojas ante la realidad circundante le ha llevado a un estremecedor callejón sin salida. Toda la obra se encierra en la última frase de la misma, dicha por Pleberio:
“¿Por qué me dejaste triste e solo in hac lacrymarum valle?”

Inhumana y fría, impasible como el reloj que ha marcado las horas de los personajes, solamente queda en pie, en medio de tanta angustia y miseria, esa simbólica ciudad castellana en que Fernando de Rojas ha hecho vivir y morir a sus héroes.


[1] Pármeno resulta así un antecesor trágico de otro famoso corrompido de la literatura española, Lázaro de Tormes, no sólo más cínico sino también más habilidoso para mantener la cabeza sobre los hombros.
[2] Recordar que Calisto muere , precisamente, por su salida arrebatada del jardín.
[3] Sociedad en que la autoridad política, considerada emanada de Dios, se ejerce por sus ministros.
[4] Fetiche: Ídolo u objeto de culto al que se atribuye poderes sobrenaturales, especialmente entre los pueblos primitivos.
[5] Escasa, miserable y ruin.
[6] Aislada, independiente.

ANIMISMO vs. ORGANICISMO

ANIMISMO vs. ORGANICISMO: Definición y estudio comparativo de dos sistemas ideológicos en conflicto



Animismo: ideología derivada de los valores burgueses.
Organicismo: ideología derivada de los valores feudales.

Animismo

Sin la idea del alma libre o el sujeto libre, no se hubiera podido construir la imagen del sujeto social que fabrica y consume productos (base del sistema burgués). Un siervo pegado a la tierra y a la sangre no funciona dentro de esta ideología.
El animismo, pues, supone la dualidad, el frotamiento entre el alma y el cuerpo: el alma presente en el cuerpo, capaz de atravesarlo y purificarlo. El alma bella y libre es originaria y fundamentadora de todo. Es el soporte del sujeto libre y autónomo; es la verdad hacia la vida, el presente que existe, el amor o la lealtad entre iguales, la simpatía o el furor erótico.

Organicismo

Supone la corrupción del alma por el cuerpo, el peso de lo físico, lo orgánico. El cuerpo que contamina al alma y la pudre, la mortificación a través del cilicio[1], la no existencia de libertad, belleza y pureza; es la verdad de la muerte, es la jerarquía de sangres y la calavera en vez del rostro: sólo existimos como aviso de la muerte.
No hay posibilidad de igualdad o de cambios sustanciales. No hay erotismo sino servidumbre. No hay simpatía o furor erótico (no hay “atracción”) sino semejanzas entre seres de igual jerarquía.


[1] Faja de cerdas o de cadenillas de hierro con puntas, ceñida al cuerpo junto a la carne, que para mortificación usan algunas personas. (Como el cuerpo es la encarnación de Cristo hay que contar siempre con él pero hay que mortificarlo, dañarlo, para que no llegue a creerse una realidad en sí misma.

viernes, 19 de noviembre de 2010

ROMANTICISMO. ESPAÑA. SIGLO XIX

Antes de iniciar la explicación de la historia de España del siglo XIX, importa recordar que, en el XVII, los Borbones (principalmente, Carlos III), derogaron leyes y decretos para alentar el espíritu empresarial de los nobles e intentar cambiar la configuración del país, y que nuestros escritores ilustrados (Feijoo, Cadalso, Jovellanos, etc.) sentaron las bases para la desamortización eclesiástica y para romper con las estructuras tradicionales del Antiguo Régimen.

Sin embargo, al inicio del siglo XIX, ocurrirán cambios que resultarán decisivos y que separan ya definitivamente el siglo XIX del anterior.

En España, el primer impacto lo provoco la Invasión Napoleónica (1808-1813), que, además de provocar la guerra de Independencia, dividió al país en dos bandos.


1. Los liberales, en los que aparecen, por un lado, enemigos de la invasión napoleónica, y, por otro lado, los afrancesados, defensores de la monarquía parlamentaria, muchos de los cuales tuvieron que morir en el destierro por su alianza con el gobierno del rey francés José Bonaparte.

2. Los conservadores, defensores del absolutismo y de los valores tradicionales.

Estas contradicciones se reflejaron en las Juntas (la organización que dirigía la guerra contra los franceses), en las que se encuentran liberales que entienden la guerra de Independencia como lucha por las transformaciones sociales, y conservadores que retroceden al absolutismo total.

La guerra antinapoleónica desemboca en las Cortes de Cádiz (1810-1812, donde los liberales logran que sus ideas salgan adelante en la Constitución del 12 ("La Pepa").

Dicha constitución propone una serie de cambios orgánicos en la sociedad civil que la hacen incompatible con el Antiguo Régimen: soberanía popular, división de poderes, supresión de la Inquisición, desamortización eclesiástica...
Pero estos liberales progresistas no tenían, en realidad, una base social en la que apoyarse, y no lograban entenden las verdaderas razones que movían a muchos españoles a luchar contra los franceses.
De ahí, la gráfica frase de Marx "en Cádiz, ideas sin actos; en el resto de España, actos sin ideas". No es extraño que a su llegada al país Fernando VII pudiera liquidar en 1813 toda la obra de las Cortes, haciendo que triunfara (momentáneamente) el "vivan las caenas" sobre España.

jueves, 18 de noviembre de 2010

LA CELESTINA

INTRODUCCIÓN

INTRODUCCIÓN AL ROMANTICISMO



UN POCO DE HISTORIA




VÍDEO DE PINTURAS DEL ROMANTICISMO



PRESENTACIÓN EXPLICATIVA EN POWER POINT

Cortometraje animado de "El corazón delator" narrado por el gran James Mason





Versión particular del poema por "Los Simpson"




Ahora, la mezcla final: el poema recitado con las imágenes de los Simpson.




¡A disfrutarlo!

miércoles, 17 de noviembre de 2010

LITERATURA. TEMA 2. LA CRISIS DEL SIGLO XIV

TEMA 2: LA CRISIS DEL SIGLO XIV



Factores que provocan la crisis del sistema feudal en el siglo XIV:

- Sublevación de campesinos en situaciones extremas de hambre y pobreza
- LA PESTE. Huida de campesinos a las ciudades, falta de brazos para trabajar las tierras. Los campesinos se atreven a poner condiciones a los propietarios:
“Había muchos hombres y mujeres ociosos y sin querer labrar y…aquellos que iban a labrar exigían tan grandes precios, salarios y jornales que los dueños de las tierras no los podían pagar; y por esta razón las tierras se quedaban yermas y sin trabajarlas.”

- Incapacidad de la clase dominante tradicional para controlar y explotar la fuerza de trabajo campesina
- Evolución del comercio y la economía monetaria
- Iglesia fragmentada y dividida (tiene tres papas a la vez, en medio de una guerra entre países europeos que durará cien años).
- La predicación mendicante, que defiende la pobreza de Cristo y de la Iglesia.
- Proliferación de movimientos apocalípticos.
- Malestar antiseñorial del pueblo.

Las relaciones sociales serviles en las que los seres humanos vivían sus vidas como estables e inmutables, sin posibilidad de cambio empiezan a entrar en decadencia.
Consecuencia en literatura: primeras manifestaciones de soledad, angustia e inseguridad; el sistema feudal absoluto colocaba a cada hombre en su lugar y eliminaba la rebeldía y la insatisfacción. Ahora, cuando el sistema empieza a quebrarse, los hombres se plantean conflictos sobre su relación con el mundo, la realidad exterior les parece amenazante.
Además, el conflicto entre Monarquía y Nobleza se agudiza, así como las guerras internas entre distintos reinos cristianos.

lunes, 8 de noviembre de 2010

EL CUERVO. Resumen



 RESUMEN DE “EL CUERVO”

Ideas que deben aparecer:

-         La muerte de Leonor
-         El dolor eterno del narrador
-         El cuervo es una pesadilla: es la voz de su subsconsciente (que está ligado a los sueños).
-         ¿Por qué utiliza un elemento sobrenatural para expresar el dolor? Para expresar el sentimiento del narrador y porque no encuentra nada en la vida (corriente) que pueda explicar esa pena, porque su tormento le parece precisamente “sobrenatural”. 
- La lucha con el cuervo significa la lucha contra sus tormentos; pretende que esos sentimientos se vayan. Al final, como profetizaba el diabólico animal, nunca más podrá olvidar o escapar de él.

TAREA: Escribe el resumen de este poema partiendo de las ideas extraídas y utilizando, al menos, tres conectores (por ejemplo: sin embargo, a pesar de que, no obstante...)

martes, 19 de octubre de 2010

LECTURAS ENLACES 4º ESO

Saludos, queridos alumnos:

En esta entrada os dejo los enlaces para acceder a las lecturas de la primera evaluación, sólo tenéis que puntear en los títulos de los relatos y os enlazará directamente:

1. El corazón delator, de Edgar Allan Poe.
En pdf

2. El príncipe feliz

3. Bartleby el escribiente

4. El Horla, de Guy de Maupassant.

¡Mucho ánimo y a disfrutar!

lunes, 18 de octubre de 2010

La actividad de hoy consiste en la lectura de un cuento en la pantalla de nuestro ordenador. Vamos a seguir estos pasos sencillos:

1.- Pincha en este enlace a la la Biblioteca Digital Ciudad Seva, sección cuentos.

2.- Recuerda mantener abierto el diccionario de la R.A.E. para ir buscando las palabras que no conozcas.

3.- Abre un documento de texto (Aplicaciones > Oficina > OpenOffice Writer) y elabora un trabajo que contenga:

-El vocabulario que has tenido que buscar.

-Resumen del cuento.

-Elementos de la narración:
tipo de narrador, personajes (piensa en quién es realmente el protagonista de esta historia), lugar, espacio en el que transcurre la historia (investiga si es un espacio imaginario o lo puedes localizar geográficamente), etc.

Mucho ánimo y buen trabajo.

lunes, 4 de octubre de 2010

OTRO RITMO ES POSIBLE

"Hay más cosas entre el cielo y la tierra, Horacio que las que sospecha tu filosofía."

SHAKESPEARE, William

Otro ritmo posible

Un buen verso
no sacia el hambre.

Un buen verso
no construye un jardín.

Un buen verso
no derriba al tirano.

Un verso
en el mejor de los casos consigue
cortarte la respiración
(la digestión casi nunca)

y su ritmo insinúa otro ritmo posible
para tu sangre y para los planetas.

Jorge Riechmann
(Poesía practicable, 1990)

domingo, 3 de octubre de 2010

La luz es más antigua que el amor




Había leído el nombre de Ricardo Menéndez Salmón en algunas críticas fugaces que hablaban de sus libros anteriores con un entusiasmo pionero pero amortiguado, al fin y al cabo.
Mis motivos para alzarme con el libro tras salir de una librería pequeña y no muy bien surtida fueron tan prosaicos como humanos:

1. No tenían "Los amantes", el último libro de la saga del detective Charlie Parker, de John Connolly
2. La nueva novela de Vargas Llosa no sale hasta noviembre
3. Era el libro de la semana recomendado por el suplemento cultural Babelia, de El País.
4. El título es perfecto, maravilloso, absolutamente sugerente.
5. Eran casi las 2 de la tarde, y tenía mucha hambre, tengo debilidad por el pescado a la plancha y por los apellidos gastronómicos.
Y entonces, esa misma mañana, lo abrí:
el primer capítulo es fenomenal, exacto y creativo, pero la sorpresa fue que cada capítulo era mejor que el anterior, que la novela poseía una cohesión que te catapultaba hacia la dirección precisa donde quería conducirte...
Hacia la comprensión del sentido último de la literatura, del arte, de la Cultura o de las acciones del hombre que tratan de consolar al ser humano ante las fuerzas de la naturaleza incomprensible, inconmensurable e inmisericorde.
Estamos de acuerdo que la intertextualidad no es una virtud en sí misma: en ocasiones, puede demostrar que se ha leído, e incluso, entendido muchas obras. En el grado positivo siguiente, enriquece un texto con los significados (inevitables) de otros textos.
Pero este es el paso siguiente, el mejor: la intertextualidad de la propia narración en la narración, cómo las acciones que narra, las ideas que se expresan se van enriqueciendo capítulo a capítulo cuando se aproximan en una interconexión extraordinaria, ¿cuál?, la única que logra enriquecer a la vez lo que se está leyendo por lo que se leyó con anterioridad y la viceversa simultánea más difícil: enriquecer lo que se leyó con lo que se está leyendo.
¡Qué pena que para explicar algo tan sutil y hermoso tenga que utilizar una sintaxis tan horrible! Ojalá fuera yo Ricardo Menéndez Salmón...
Lo que ocurre es que la intertextualidad de la novela tiene más sentido de lo eruditamente habitual de estos casos: la propia estructura de la novela dialoga sutil y sencillamente con su contenido, la forma dimensional de los significantes va de la mano del significado latente en continuum.
Sólo dos ejemplos bastan:
1.      La propia asimilación de la brevedad, de la búsqueda de la esencialidad o sustancialidad de cualquier obra de arte se plasma en la importancia de cada oración del autor, en su exigencia semántica y en la convicción de que no puede “cortar” nada más: la densidad perfecta.
2.      A pesar de estas limitaciones de extensión, Menéndez Salmón es capaz de articular varias posibilidades de un mismo hecho, al tiempo que da pistas metaliterarias sobre la esclavitud que impone cada decisión narrativa en cada momento.
La demostración de todas las posibilidades del arte y de la literatura es brillante: ¿Cuál es la imagen que ve Mark Rothko antes de morir?
Un escritor podría imaginar una, o imaginar varias y escribir una, o imaginar tres y narrar las tres lo que puede llevarnos a una simple superposición de planos de una imagen en la mente humana, algo bastante sencillo de entender, sobre todo, en un momento decisivo de nuestra vida: la muerte.
Menéndez Salmón no se conforma con esa esclavitud, por tanto, y muestra tres posibilidades (podrían haber sido treinta, pero el equilibrio narrativo es más importante que defender una tesis literaria en una novela).
 No digo más, sólo que estoy contento por darle la bienvenida a mi vida a Ricardo Menéndez Salmón, a la búsqueda de la luz, al amor, al silencio, al dolor, y, por supuesto, a la Virgen Barbuda.

viernes, 1 de octubre de 2010

Bienvenidos



Salud, camaradas, éste va a ser nuestro punto de encuentro en el que vamos a colaborar aprendiendo a través de la comunicación.

domingo, 14 de febrero de 2010

Acceso a Selectividad. Parámetros

Os adjunto aquí un enlace del IES Gran Capitán, donde os explican perfectamente todo lo relacionado con la Selectividad y el cómputo de las asignaturas optativas en vuestra nota final.

Saludos

miércoles, 2 de diciembre de 2009

EL GUBERNAMENTAL DESPRECIO POR LA LIBERTAD




Título, tema y resumen de este artículo de Javier Marías.

Entre los muchos síntomas de enloquecimiento que en los últimos tiempos presenta el Gobierno de Zapatero (en España deberían prohibirse las segundas legislaturas, porque en ellas todos los Presidentes pierden el norte, cuando no el juicio, como Aznar), hay uno al que se presta poca atención y que a mí me parece de los más graves, por lo que significa y deja traslucir: nada menos que el más absoluto desprecio por la democracia.

“Lo que nuestro trivial Gobierno no se para nunca a pensar es si una ley es en sí justa o no”

Como saben, hace unos años el Gobierno y el Parlamento aprobaron una ley antitabaco que puso considerables restricciones a los fumadores, a los que ni siquiera se permitió disponer de un espacio cerrado, en sus trabajos, para echarse un pitillo de vez en cuando. A los bares y restaurantes se los obligó a separar tajantemente las áreas de fumadores y de no fumadores si sus locales sobrepasaban los cien metros cuadrados, lo cual les supuso a muchos hosteleros costosas obras y reformas. En cuanto a los de menos de cien metros, se dejó, lógicamente, que los dueños decidieran si los suyos eran espacios libres de humo o no, es decir, se les concedió cierto grado de libertad. Ahora Zapatero planea acabar con esa libertad, y promulgar una nueva ley que prohíba fumar en todos los bares y restaurantes sin excepción y sin que, absurda e injustamente, los propietarios puedan opinar ni decidir al respecto. Así, la libertad que Zapatero y su entonces Ministra de Sanidad Salgado otorgaron en su momento para elegir, ha resultado ser una libertad de quita y pon, falsa y condicionada. Como el uso que la mayoría de los hosteleros hicieron de esa libertad no fue del agrado del Gobierno (que deseaba que prohibieran fumar), entonces se les retira sin más.

No sé si ustedes se dan cuenta de la gravedad del asunto y de lo antidemocrática que resulta la actitud zapateril o gubernamental. Denota el mismo desprecio por la voluntad de los individuos que si se les dijera: “Miren, estamos en un sistema democrático y por lo tanto ustedes pueden votar y elegir a sus representantes cada cuatro años. Ahora bien, si no eligen como nosotros esperamos y deseamos (esto es, si no nos votan a nosotros), entonces cambiaremos las leyes, suprimiremos ese derecho y no les permitiremos acudir más a las urnas, ya que en ellas no depositan el papel que nos gusta. Ustedes disponían de esa libertad, pero sólo en la medida en que nos complacieran con ella, en que supieran interpretar nuestros deseos y los satisficieran. Si no es así, se acabó tal libertad”. ¿Verdad que ante semejante mensaje la ciudadanía se rebelaría (o eso espero; con las cada vez más amplias tragaderas de la gente, y su mayor indiferencia ante las injusticias y la corrupción, ya no lo sé)? Pues lo que se proponen Zapatero y la actual Ministra de Sanidad Jiménez es, a escala reducida, el mismo atentado contra la democracia y las libertades.

La principal razón que estos políticos aducen para el endurecimiento de esa ley antitabaco es que España debe amoldarse a lo que rige en los países “de nuestro entorno”. Que yo sepa, los Estados Unidos, el histérico e hipócrita propulsor de estas campañas, no es precisamente de nuestro entorno. Pero lo que nuestro trivial y adocenado Gobierno no se para nunca a pensar, mostrando su increíble falta de personalidad, es si una ley es en sí justa o no, independientemente de las injusticias cometidas “en nuestro entorno”. Los no fumadores fundamentalistas se quejan de que no pueden entrar en muchos bares, por lo que exigen que sean los fumadores los que a partir de 2010 no puedan entrar. Según esa argumentación, podrían exigir que no hubiera locales topless aquellos que no quieran ver tetas sobre un mostrador, o que no haya billares los que detesten su ambiente, o discotecas los que no soporten el ruido, o casinos los que ven con malos ojos el juego o temen caer en él. La gente, simplemente, se abstiene de entrar o de llevar niños a ciertos sitios, pero no exige que esos sitios dejen de existir, como se pretende ahora con los espacios en que se puede fumar.

Yo no tengo coche, y me gustaría que cuantos lo tienen dejaran de utilizarlo y de atentar contra mi salud en mucha mayor medida de lo que lo hacen los fumadores, pero no se me ocurre pedir que no se circule en automóviles particulares y que se use sólo el transporte público o la bici. En cuanto a los Gobiernos, su grado de hipocresía salta a la vista si se recuerda que casi todos ellos, mientras dicen proteger la salud de la gente con sus leyes antitabaco, se dedican a vender armamento por doquier y al por mayor, incluido el de Zapatero. Por lo demás, es fácil prever lo que traerá la nueva ley, y que ya ha ocurrido en Italia: los bares y restaurantes instalarán más terrazas (para beneficio y recaudación de los Ayuntamientos), en las que en invierno pondrán calefactores, para que la gente se siente en ellas a fumar. En un país tan bullanguero, ruidoso y vociferante como el nuestro, lo más probable es que los no fumadores fundamentalistas pasen a ser insomnes perpetuos. Al escándalo permanente de los botellones habrá que añadir el de los fumaderos al aire libre. Creo que, más daño que el humo para los que lo elijan, harán la falta de descanso y los nervios de punta para todo el mundo. Suele ocurrir: el desprecio por las libertades trae más males que remedios.

EL ESPÍRITU DEL RECICLAJE. Almudena Grandes

Título, tema y resumen de este artículo de Almudena Grandes.


Aquella tarde, cuando él llegó a casa, el presidente de la comunidad de vecinos estaba pegando en la puerta un cartel que anunciaba la instalación de un punto limpio en una plaza cercana a su casa.
Antes de terminar de leerlo, pensó en lo contenta que iba a ponerse su mujer, porque ella era, con mucho, la más sensible de los dos o, al menos, la que se había sensibilizado antes. Ahora ya, por no oírla, él se había acostumbrado a cerrar el grifo mientras se lavaba los dientes o se enjabonaba el cuerpo, a pasar las sobras de sopa por un colador para tirar por separado los fideos y el caldo, y a meter en una bolsa aparte las botellas de los tercios de cerveza que se bebía con sus amigos cuando tocaba ver el partido en su casa. También a encontrar un montón de pilas usadas en el primer cajón que se le ocurriera abrir. ¿Y qué quieres?, se defendía ella. Cuando voy a casa de mi madre se me olvida cogerlas, y aquí cerca no tenemos ningún contenedor…
–El domingo te vas a hartar de tirar material contaminante, cielo –al subir, le dio la noticia con un beso–. Ya puedes empezar con el registro…


Empezó enseguida y tardó un par de días en terminar, pero su trabajo fue tan fructífero que el sábado por la noche ningún cajón hacía ruido al abrirse, y dos bolsas grandes de papel, otra de plástico, durmieron en el vestíbulo. Dentro, había un poco de todo. Decenas de pilas, por supuesto, pero también ocho o nueve aerosoles variados, un exprimidor eléctrico que él ya no recordaba que hubiera existido alguna vez, un secador de pelo, una batidora de mano, dos agendas electrónicas averiadas, tres teléfonos móviles escacharrados, alguno incluso con la pantalla hecha añicos, y… En fin, un montón de cosas que él habría ido tirando alegremente a la basura durante los últimos seis o siete años, si no hubiera tenido la suerte de vivir con una mujer tan estupenda.


Por eso, el domingo, cuando ella le preguntó si la ayudaba a bajarlo todo al camión, hasta le hizo ilusión acompañarla.
Y por eso, aquel día estuvo a punto de perderse, de liarse a puñetazos, por primera vez desde que salió del instituto, con el empleado municipal que les recibió, sonrisa de oreja a oreja, ante un camión flamante, pintado en colores claros y, como no podía ser de otra manera, limpio limpísimo.


–Buenos días –su mujer le devolvió la sonrisa–. No sabe cómo me alegro de que hayan venido por aquí, porque fíjese todo lo que le traigo.

–¡Ah!, pero… –y bastó que ella abriera la bolsa, mostrando su contenido, para que él empezara a negar con la cabeza–. No, no, no, esto no es así, señora. Yo no puedo cogerle todo eso.

–¿Qué? –y él también pensó que no había oído bien. Pero si todo coincide con los logotipos que tiene pintados ahí, ¿ve?

–Ya, claro, pero para todo existen unos límites en esta vida, ¿sabe? Yo puedo quedarme con dos aerosoles, un pequeño electrodoméstico, un teléfono móvil y un dispositivo electrónico por vecino. Las pilas sí, porque…

–Pero… Perdóneme, es que no le entiendo. Si todo esto es contaminante, y usted se dedica a eliminar residuos contaminantes…

–Sí, pero este servicio no es sólo para usted, señora. Es para todos los vecinos de este barrio.

–Ya, pero el camión es enorme y lo que traigo cabe en tres bolsas, ¿no lo ve? No me diga que los contenedores se han llenado ya, son sólo las doce y media, y…

–Es que no se trata de eso. Las normas son iguales para todos.

–¿Y si no viene gente suficiente para llenar el camión?

–¡Ah! En ese caso, tendré que llevármelo vacío.

–¿Y qué hago yo con todo esto?

–Pues guardarlo otra vez en su casa, hasta que vengamos la próxima vez. Y así, poco a poco…

–Ya –él se asombró de que a ella todavía le quedara paciencia–. ¿Y cuándo fue la última vez que vinieron ustedes por aquí?

–Pues no se lo sabría decir. Yo creo que ésta es la primera. Pero no se enfade conmigo, señora –y volvió a sonreír–. Parece que no entiende usted el espíritu del reciclaje.


En ese momento, él se paró a pensar qué preferiría ella, decidió que cualquier cosa antes que una pelea, y decidió tomar la iniciativa.

–Ella no entiende ese espíritu, no –intervino–, pero yo sí. Yo lo entiendo perfectamente, porque para eso pagamos impuestos municipales, ¿no? Así que coja usted lo que quiera, que ya me ocupo yo de lo demás.

–No se quejarán –les dijo al final–, que les he cogido tres aerosoles, en vez de dos. Lo han visto, ¿no?

–Claro –él asintió con la cabeza–. Adiós. Muchas gracias.

Ella le miró como si no entendiera nada, pero echó a andar tras él. Y cuando le vio tirar las bolsas sin más, en el primer contenedor de cascotes que encontraron junto a la acera, le besó en la mejilla, y sonrió.


(Ésta es la historia, real y verdadera, de cómo la responsabilidad cívica de mi amiga Ángeles Aguilera se estrelló, hace unos meses, contra los reglamentos municipales ante la fachada del Museo Reina Sofía de Madrid)



Artículo procedente de El País Semanal, en el día 25 de Octubre de 2009.

DOS HOMBRES SENTADOS. Ray Loriga

Título, tema y resumen de este artículo de Ray Loriga

Sentarse bien es importartante. Nos lo repetían en el colegio y en casa. La manera en la que un individuo se sienta dice mucho de su disposición, de su interés, de su respeto. Repasando las relaciones entre Estados Unidos y España en tiempos recientes, llego a la conclusión de que sufrimos las consecuencias de la pésima actitud de dos hombres mal sentados. Solemos decir que los mandatarios se agarran al sillón o a la poltrona, pero esto, siendo grave, no es tan preocupante como lo mal que se sientan. Si a los críos, en la clase o en la mesa, les exigimos una postura acorde a la ocasión, cuanto más habría que exigir a aquellos que desempeñan o aspiran a desempeñar responsabilidades de Estado. Revisando ahora las imágenes de las sentadas más catastróficas en nuestra relación con nuestros aliados y amigos norteamericanos, resulta evidente (aunque evidentemente con demasiado retraso) por qué algunas personas no están del todo capacitadas para asumir las enormes responsabilidades para las que ellos mismos se ofrecen con más ambición que cordura.


“Uno se imagina que un presidente sabe distinguir entre Estado y Gobierno”

En la tristemente famosa foto del rancho de Tejas, vemos a José María Aznar francamente mal sentado. Los pies en la mesa, el puro en la mano, la sonrisa autosatisfecha; en fin, la peor de las actitudes cuando uno se dispone a mandar a sus soldados a una guerra que, necesaria o no, eso ahora da lo mismo, significará la muerte, el dolor y la penuria para miles de seres humanos, propios o ajenos, militares y civiles.

Todas las guerras son monstruosas, y algunas, por desgracia, inevitables, pero con independencia de qué guerra se trate, la guerra es un asunto muy serio. Un asunto que requiere poner los pies en el suelo, tensar la espalda, asumir los gestos del desastre.

Uno se imagina que un presidente del Gobierno debería saber al menos eso, pero no. Se ve que algunos han suspendido en historia, antes que en idiomas, sin que eso les haya pasado factura a la hora del examen final en el cursillo acelerado de máximo mandatario.

La otra foto famosa, la del entonces candidato Zapatero sentado al paso de la bandera de Estados Unidos, demuestra también una falta de postura, formación, cultura y, por qué no decirlo, educación a secas, que hacen difícil de entender cuál es la razón última que lleva a cierta gente a pensar que ellos son o deberían ser los elegidos para los cargos de más alta exigencia.

Uno se imagina que un presidente o candidato a tal, sabe distinguir entre Estado y Gobierno, entre circunstancia e historia.

La bandera, si es que significa algo, resume precisamente la historia entera de una nación. No hay una bandera de Bush y otra de Lincoln. Era la misma para George Washington que para Martin Luther King, la misma en Irak que en las playas de Normandía.

Otro tanto cabe decir de un ejército. Los soldados que presentan armas en un desfile no han decidido ninguna acción de guerra, eso lo hacen los políticos. Los soldados sólo arriesgan la vida y la salud mental en ella, son los que mueren y matan, que es como morir dos veces, entre intereses económicos y geopolíticos que se les escapan. Eso es algo que un presidente o candidato debería saber también antes de utilizar una parada militar para sus propios fines electorales.

Yo puedo pensar, como otros muchos, que mejor nos iría sin banderas, sin ejércitos, sin guerras y hasta sin presidentes (y puede que sin naciones), pero yo y esos otros muchos no hacemos carrera a la presidencia, ni nos presentamos ante los demás como el santo grial de la solución de los problemas colectivos.

Winston Churchill pasó algunos de los momentos más difíciles de la historia en pijama, con un puro y hasta con un Dry Martini en la mano, pero en privado. Era su versión del descanso del guerrero. En público y frente al mundo, su inteligencia y su elegancia sujetaron buena parte de lo que entonces se llamaba el mundo libre.

Asumir responsabilidades enormes es un trabajo complicado, pero no es mucho pedirle a quienes en el futuro deseen proclamarse candidatos para tan noble tarea que, al menos, aprendan cuándo y dónde y, sobre todo, cómo sentarse.

Tampoco vendría mal aplicarse un poquito con los idiomas…

ESPECIE DE ABUELA. Maruja Torres

Anímate a escribir en este blog tus comentarios sobre el artículo de Maruja Torres.

ESPECIE DE ABUELA. Maruja Torres

http://www.elpais.com/articulo/portada/Especie/abuela/elpepusoceps/20091025elpepspor_1/Tes

La vida tiene cosas muy extrañas, y las vidas nuevas, más. Ginkie es la mujer filipina que trabaja para mí en Beirut. Es más que una criada. Me ha acompañado al hospital cuando ha sido necesario, nos hemos reído juntas –habla un inglés mucho mejor que el mío y tiene una letra preciosa– y me ha comprendido cuando me ha visto llorando porque compañeros míos de siempre y en plenas facultades han tenido que prejubilarse. Lleva mi propio envejecimiento con tierna preocupación y se alegra cada vez que supero un escollo. Es humana.

“Había esperado a decírmelo porque tenía miedo de que no me gustara la noticia”

Yo, antes –antes de lo que les estoy contando– tenía la costumbre de despedirla los viernes de esta guisa: “Be happy and don’t get pregnant!”. Añadía que yo tampoco me quedaría embarazada ese fin de semana. Era una broma, pero ella se lo tomaba en serio. Al menos su parte, como averigüé hace poco.

Últimamente la había visto engordar, pero, discreta, no le decía nada. Es bajita y de constitución robusta, pero muy atractiva, con su esplendorosa sonrisa y su melena negra y lisa, espesa, que le llega hasta la cintura. Tenía que haber adivinado que había un hombre fijo. Pero, como norma, no me meto nunca en los asuntos privados de quien trabaja para mí, salvo que me lo pida. Ginkie no es que me lo pidiera. Lo suyo fue clamoroso. Un cante, vamos.

Hace un par de meses le abrí la puerta –tiene llave, pero esa mañana se le atascó–, y lo primero que vi fue una enorme barriga cubierta por una camiseta como la de Obélix. “¡Coño, Ginkie! ¡Estás embarazada!”. Menos mal que mi primer impulso fue abrazarla y darle la enhorabuena en árabe: “Mabruk!”, que es una palabra que me encanta porque me recuerda aquella peli antigua, Un taxi para Tobruk, que transcurría en el norte de África durante la Segunda Guerra Mundial. Es lo bueno de ser mayor, te entretienes mucho con las asociaciones.

Ginkie me confesó que había esperado a decírmelo porque tenía miedo de que no me gustara la noticia. Me eché a reír, mira que eres tonta, etcétera. Lo más desconcertante fue otra parte de su confesión: que ella misma había comprendido que estaba encinta a los cuatro o cinco meses –de hecho, se hallaba más adelantada, como se confirmó cuando rompió aguas–, porque hasta ese momento creía que ella era estéril, y “su marido”, también.

Un momento. ¿Marido? “Sí, es musulmán, un trabajador egipcio. Hace cinco años que vivimos juntos, nos ha casado el sheik [autoridad religiosa], aunque el matrimonio no es válido oficialmente”. Se me encogió el estómago. ¿Es bueno contigo? “Muy bueno, muy bueno. Y para una mujer como yo resulta difícil vivir sola”. Tiene razón. Cuántas filipinas no son víctimas de un chulo libanés que las obliga a prostituirse. En el servicio doméstico no son las peor paradas –hay un gran reportaje a hacer sobre la práctica esclavitud de las inmigrantes en Líbano; pero como no se trata de atentados ni de escabechinas guerreras, a nadie le importa–, porque son las que llegaron antes y han espabilado, a causa de muchos sufrimientos. Buscan y prefieren europeos para trabajar. Aunque hay excepciones –es increíble lo fácilmente que se adaptan muchos a la perversidad local–, en general somos justos con ellas.

Ginkie, fuerte como un toro, trabajó en mi casa, con la ayuda de su sobrina Joy, un suspirillo de chica, hasta que un mediodía se sentó en la cocina y dijo: “Uf, creo que estoy cansada”. Parió día y medio después.

Es una niña y se llama Yara. Le pregunté a Ginkie por el significado del nombre y manifestó ignorarlo, pero una amiga de Facebook me ha informado de que quiere decir “la señora” y es de origen tupí.

Ahora mismo, Yara duerme como una señora en mi cama. Su madre la ha colocado en el centro, rodeada de cojines, y entretanto trabaja como siempre aunque a ritmo lento. Está muy feliz. A mí, esa diminuta presencia de ojos achinados y rostro sonriente como el de su madre –los dedos de manos y pies, alargados; será alta como su padre, dice ella– me produce una extraordinaria placidez. Parece como si irradiara paz desde su dormitorio. No sabe nada, no conoce nada. Se limita a sentir. Es ajena a la maldad de este mundo, también a su bondad. Si tengo algo de tiempo por delante y este país no se tuerce demasiado, la veré crecer.